01 julio, 2009

LA DECISIÓN MÁS DIFÍCIL

Decisiones tomamos todos los días. Decisiones que definen el curso de nuestra existencia, desde levantarme a las siete o diez de la mañana, hasta escoger la licenciatura que quiero estudiar. Decisiones que a veces se piensan y a veces no, como esas de dejar para después el desayuno porque simplemente “no tengo hambre”, o esa de comer toda chuchería que encuentre porque “se me antoja”. Esto parece muy simple, muy común, pero lo dejan de ser cuando el doctor diagnostica que tienes anemia y que si no te alimentas bien puedes perjudicar más tu salud.

Decisiones hay todo el tiempo en tu cabeza, decir o no decir esta palabra, ir a la izquierda o a la derecha, colocar inciso A o B en el examen final de Francés. Irte por camión o por el tren suburbano, seguir hasta tu casa o quedarte en el cine… me quedo en el cine.

Decisión de ver otra película que no es VOY A EXPLOTAR de Gerardo Naranjo porque no está en esa cartelera, de sentarte en la sala 9 a ver LA DECISIÓN MÁS DIFÍCIL de la cual no sabes nada pero parece que está buena, esa decisión de haber ido sola a disfrutar del filme porque siempre te quedaron ganas de entrar sola a una sala de proyección, y esas ganas de llorar a moco tendido sin que nadie volteara a verte.

Y la película empieza. Y una chica tiene anemia que después se convierte en leucemia, y sus padres en el afán de salvarla conciben a otra hija con los genes necesarios para que done los órganos que requiere su hermana. La historia se convierte en algo traumático, la niña con cáncer ya no quiere vivir, su madre no la quiere ver morir, la pequeña Anna se ve envuelta en una situación legal para exigir los derechos sobre su cuerpo.

Decisiones se toman toda la vida, pero si hay que decidir entre vivir o morir, entre salvar o dejar a alguien, eso debe ser lo más difícil. Dice Monocordio que la vida es una función, en la vida de la hermana de Anna todo sería como una triste función, pero a pesar de todo es una buena vida, encuentra el amor, disfruta a su familia, aunque al final sabe que ya no tiene sentido estar sin estar, vivir sin vivir.

Así que salgo del cine. Decido llegar en combi a mi casa, caminar en silencio, pensar en alimentarme bien, que después de todo la leucemia inicia con anemia, y es hora de decidir que no quiero terminar con cáncer sino continuar adelante con todos mis proyectos.

Calificación: 5 estrellas

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