ENTRE RECORDAR, OLVIDAR Y CREER DE NUEVO

Sakura y Shaoran

No estoy bien. Hace muchos días en verdad que no me siento bien. Si pudiese regresar el tiempo, esa misma frase es ya una mentira, el tiempo no regresa, los días no regresan, las noches se aglomeran en el pensamiento y en el susurro constante que pide casi sin voz: regresa.

Regresar al pasado, como pedir que en el futuro no haya más caídas, es imposible. Regresar a ese pasado que después de todo se sigue presentando, diario, diario, diario, diario… sin final aparente. Recordar hasta el cansancio, hasta que todo se vuelve una mezcla pastosa y entonces comienzan las alucinaciones, esas de ya no saber qué es verdad, qué es mentira, porque algo he comprobado, mi cerebro se inventa historias sólo para estar mejor.

Pedir que los años retrocedan, sólo a ese pequeño momento, a esos escasos minutos en que yo lo conocí, pedir que regrese el tiempo sólo para advertirme, para gritarme: ¡no te fijes en él!, pero NO, eso jamás sucederá, y lo que más sorprende es que tenga que escribir sobre esto.

¿Curas? Muchas, ¿que si he practicado la psicología? por supuesto, ¿sacar un clavo con otro? muchas veces, ¿ser optimista frente a los días que se avecinan? SIEMPRE, ¿creer, caer, sentir, llorar? muy seguido. Él no se va. Y no se va no porque yo no quiera, es claro que quiero, es lo que más quiero, que se vaya para siempre, para siempre…

No me siento bien. En verdad no me siento bien. Virar hacia atrás la cabeza y descubrir la cantidad de errores cometidos a partir de su ausencia, verme tirada de nuevo, en una estúpida soledad que no tiene nada que ver con estar sola, sino a estar sin él. Y a resumidas cuentas yo ya no sé quién es él, ni si existe, yo ya no sé dónde está ni por qué se quedó su imagen anidada en el cerebro.

Puaj. Ya no quiero. Es como vomitar el corazón cientos de veces. Puaj y más puaj por la estúpida situación, no pienso quedarme así, no más. Esto quizá me haga la peor de las personas, pero por ejemplo, yo creí que lo olvidaría, yo creí que había encontrado a la persona idónea para desterrarlo siempre.

Pero esa persona ha resultado ser mucho más egoísta que yo, mucho más orgullosa y mucho más imbécil, no estoy bien por eso, por creer de nuevo en poder sanar el corazón y de pronto se encuentra con un manojo de patadas. ¿Qué le queda más a esta masa roja y que late, que refugiarse en quien le dio más vida y protección aunque ahora no esté?

Y luego esa persona en quien yo había anidado esperanzas se queja a diestra y siniestra de que yo no lo aprecié, de que jamás me preocupé por él. Lo hice siempre. Lo hice desde que noté su indiferencia, su aparente descuido, me preocupé siempre por él, hasta estos días, hasta esos días en que hidropónico volvía y yo le cerraba la puerta al recuerdo y cerraba las ventanas y hacía lo posible para que no volviera a entrar.

Esa persona nunca se dio cuenta, nunca se dará cuenta que en verdad confíe en él, que en verdad le abrí mi corazón, que en verdad quería estar con él. No más. No me siento bien porque a estas alturas ya estoy cansada de malgastar mi corazón, por esa misma razón aun dejo que se quede abrazando a hidropónico como osito de peluche, por eso deje que susurre entre sueños quiero verte, aunque sepa en demasía que el pasado no regresa, aunque me hayan metido a cientos de palabras que el destino no existe.

Por eso es que no se olvida, porque simple y sencillamente uno se da cuenta que no hay personas repetidas dos veces, y que lo que conforma a hidropónico es lo que he pedido más de una vez. ¿Existen personas mejores que él? Creo firmemente en que sí, pero ¿dónde están? Aun no pierdo del todo las esperanzas. Una esperanza de olvidarlo. La otra esperanza es de volver a estar con él.

Lamento lo patético del post. Después de todo esa era la razón por la que no me sentía bien. Y tenía que escribirlo.

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