La envidia lo mató

Descanse en paz amigo vaso de vidrio II Sí, todos pensábamos que el asunto del vaso que sobrevivió quedaría olvidado, se haría famoso en la alacena y sería olvidado por el resto de los seres humanos que a fin de cuentas ni siquiera meditan sobre la existencia de un vaso de vidrio… pero no fue así.

Es cierto, el vaso se volvió un ídolo en la alacena y eso lo perturbó, las cucharas lo miraban insistentemente, pero fue el hecho de que las tazas de café se le acercaran lo que determinó el futuro inmediato de los miembros de nuestra cocina del departamento. Su hermano vaso de vidrio II se puso celoso. Y no sólo celoso de que las tazas del café se acercaran al “elegido”, sino que todos en la cocina no cesaran de hablar de él, lo que colmó su paciencia fue que el agua de limón del viernes susurrara:

-Será un honor ser contenido en ti, vaso sobreviviente.

Entonces el hermano vaso de vidrio II tomó la más grande decisión de su vida de traste de cocina: Él también sería un vaso sobreviviente.

Lo planeó todo minuciosamente. Observó con cuidado los actos humanos de esas tres personas que parecían no darse cuenta de su existencia, entonces supo que para ser un vaso sobreviviente tenía que ser lanzado al aire, igual que la primera vez, pero esta vez se dejaría caer suavemente para no romperse, era una situación demasiado arriesgada, pero no imposible.

¿Quién lo lanzaría al aire?

La niña de nombre Gaby no, ella era demasiado temerosa para lanzar cosas al aire, ni siquiera se atrevía a jugar con los limones, además sus manos eran demasiado pequeñas [quienes la conocen podrán comprobarlo] capaz que su contorno de vidrio sería demasiado grande para que ella pudiera sostenerlo antes del rebote crucial. No, ella definitivamente no.

La niña de nombre Tere parecía ser una buena opción, era menos descuidada, de manos normales, solía ser muy hábil a la hora de lavar trastes y hacer comida, pero tendría que descartarla, a veces tenía la sensación de que ella se percataba de la existencia de todos los objetos, él la había escuchado hablando con su celular, no hablando a través de él con otra persona, sino CON el celular. Lo supo porque una vez sus compañeros humanos la oyeron murmurar y Gaby le preguntó algo parecido a esto:

-¿Qué haces Tere?

Y ella toda sobresaltada y sin saber qué responder dejó salir:

-Hablando con mi celular.

Los humanos la miraron extrañados y fue objeto de burla para ellos, pero el vaso alcanzó a mirar el rostro avergonzado del celular, que trataba de seguir tocando la música sin que nadie advirtiera el tono ruborizado de su metálico cuerpo.

Sólo quedaba una opción, el chico de la manos grandes, David, el mismo que había tirado el vaso que logró sobrevivir, quizá si hermano vaso de vidrio II fuera tan inteligente, lograría que David lo lanzase al aire y lo dejara caer igual que el otro… sería una magnífica idea. Así que se dedicó a observar a ese humano, notó que iba seguido a la cocina, que le encantaba hacer bebidas y licuados y que era muy hábil haciendo malabares.

El vaso le diría al agua potable que se escondiese para que el humano sufriera de sed, ya en la noche, David se vería obligado a buscar el agua por todos lados, el vaso de vidrio II sabía perfectamente que un humano no puede estar sin líquido mucho tiempo. Entonces él haría su aparición, como único vaso en la mesita de centro.

El día crucial llegó, por la tarde vaso de vidrio II compartió a toda la cocina sus planes:

-Pronto seré un vaso sobreviviente.

-¿Eso es verdad? –le dijeron las cucharas. –Más te vale, aunque si no lo logras no nos importa, tenemos a tu hermano que cumple bien con su papel.

El vaso de vidrio II vio a su hermano serio en el porta trastes, ¿cómo era que no disfrutaba de su fama? Siempre tenía el mismo rostro seco y reluciente, él no, él sería un vaso diferente, él iba a sobrevivir.

La noche cayó, David fue a tomar agua, entre sus manos sostuvo a vaso de vidrio II, bebió, se dirigió con él a su habitación, pasaba la media noche cuando decidió regresar a la cocina para dejar el vaso. David iba somnoliento, las desveladas no le caen bien y eso no lo sabía el vaso, así que con todo el ímpetu que puede tener un vaso de vidrio logró que David lo impulsase hacia el aire… con la triste diferencia de que David iba medio dormido y sus manos no lo sostuvieron nuevamente.

Allá fue a dar el vaso de vidrio, durante su caída por la mente de David las imágenes se revolvieron, ahí estaba el recuerdo de cuando lo sacó de la caja, ahí de cuando lo puso en la alacena, ahí cuando lo usó para beber agua… y ahora yacía roto… reducido a partículas de vidrio regadas por todo el piso… el estruendo despertó a Gaby.

-¿Qué pasó? ¡David!

-Se… me… cayó. –Dijo con un hilo de voz.

A la mañana siguiente toda la cocina se enteró, todo adquirió un tono lúgubre. El departamento estaba triste. Descanse en paz nuestro amigo vaso de vidrio II.

 

[Aunque eso le pasa por envidioso]

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