Olvidando traumas

“La diferencia es que ahora confío en mí, ahora quiero actuar y no sólo pensar, ahora quiero disfrutar todo plenamente, sin remordimientos, ni dudas, ni tristezas, ni inseguridades. Vivirlo. Solamente vivirlo".

[Escrito por Abril G. Karera el 27 de Mayo de 2009]

—¿Vamos a regresar algún día? —dijo E con un tono de esperanza en la voz.

—¿Tú quieres regresar conmigo? —pregunté con cierto desafío.

—Es que me dejaste traumado.

Esa no era la respuesta que esperaba. Era más sencillo haber dicho un simple , pero la palabra trauma se le fue por los labios y llegó a incrustarse en mis oídos. Era verdad. Yo traumé a E.

En ese tiempo yo tenía 13 años, iba en segundo de la secundaria y E era mi mejor amigo, platicaba con él todos los días porque se sentaba atrás de mí en las clases, también hablábamos por teléfono, llegó a conocerme casi tan bien como yo lo conocí a él. Nunca supe que quería conmigo, es la clásica relación de mejores amigos niña-niño en la que la niña nunca lo verá como algo más.

Sucedió que C y yo terminamos. E fue el único que supo cómo consolarme, C nunca le había caído bien, me tardaba las horas contándole cada uno de mis sentimientos y cada una de las cosas que aún deseaba decirle a C, E me escuchó pacientemente, siento que hasta sufría conmigo. Sucedió también que, en ese entonces, yo me frecuentaba con un chico llamado Daniel, él ocupaba mi salón en el turno vespertino y lo conocí por medio de notitas en la butaca, pero no me gustaba en lo absoluto.

Cuando terminé con C todas mis amigas se preocuparon por mí, era algo obvio, yo estaba muy clavada con él pero la situación era más que insostenible, así que ellas todos los días después del rompimiento se la pasaban diciéndome cosas como: “Olvídalo, no vale la pena”, “Míralo, ya está con otra, no te quería de verdad”, “Confía en nosotras, encontrarás a alguien mejor”. Lo malo era que esas frases en lugar de hacerme sentir mejor me ponían muy mal y por eso un lunes decidí decirles:

—La verdad es que ya tengo novio.

Ellas no me creyeron, ¿Gaby tiene otro novio? ¡Pero si ella sólo tiene ojos para C! Así que me dijeron que lo presentara. Y ahí me tienen en la puerta de la escuela junto a Daniel.

—Daniel ellas son mis amigas, amigas él es Daniel.

Nunca mencioné la palabra novio, así que Daniel ni sospechó, pero el hecho de haberle presentado a mis amigas significó para él una especie de avance conmigo :S. Mis amigas no volvieron a decirme nada. Para el martes yo ya había olvidado mi mentira.

El jueves de esa semana no habría clases y E y mis amigas vendrían a mi casa a ensayar una obra de teatro, pero antes de que llegara ese día, el miércoles, una fuente muy confiable me dijo que E quería conmigo, la noticia me dejó impactada, pero, quizás por falta de autoestima o por simple inmadurez, decidí comprobarlo y marqué el número de su casa.

Era verdad, después de más de dos horas de conversación telefónica lo había orillado a confesarme sus sentimientos, es una sensación que no olvidaré, por un lado, el regocijo de saber que alguien importante para ti ¡te quiere!, por el otro, el sabor amargo de saber que tú no lo quieres de esa manera. Aun así, cuando él dijo:

—¿Quieres ser mi novia sí o no?

El se asomó por mis labios y se convirtió en frase dicha con toda la fuerza que pueden dar las únicas dos letras que la componen. E era feliz. Yo estaba confundida. El jueves E se presentó temprano en mi casa, platicamos un rato y me di cuenta que, a lo mejor, si yo ponía empeño, las cosas podrían funcionar, después de todo, él era mi mejor amigo.

Mis amigas no tardaron en llegar y estuvimos ensayando la obra de teatro. Hasta que sonó el teléfono. Era Daniel y quería verme. Yo lo invité a la casa, no me pareció una mala idea porque no me acordaba de mi odiosa mentira. Cuando entró por la puerta E preguntó:

—¿Quién es él?

—Es su novio.—dijeron mis amigas.

—¿Están seguras? —preguntó E con voz molesta.

—¡Claro! No sabemos desde cuándo andan, pero nos lo presentó el lunes.

E enfurecido me dijo casi gritando:

—¡Jamás pensé que fueras este tipo de persona!

Entonces me di cuenta de todo, miré a mis amigas con cierto rencor, pero era mi culpa por decir mentiras, seguí a E hasta la puerta con frases como:

—¡Espera! No es eso que tú crees, déjame explicarte, confía en mí, ¡E!

Se fue y azotó la puerta de mi casa. Al día siguiente le di una carta donde terminaba con él, era mi mejor amigo y no podía traicionarlo andando con él cuando aún quería a C, lo malo es que no le dije eso, sino que le escribí puras cosas como: “Ya que no confías en mí esto no puede funcionar”. Sí… yo traumé a E.

Cinco años después…

—Gaby ¿sigues ahí? —la voz de E interrumpió mis recuerdos repentinos, últimamente volvía a charlar con él, me caía bien y lo había descubierto: estaba enamorada de él.

—Entonces ¿vamos a regresar? .—dije esa tarde de mayo. —Para que olvides los traumas.

Notas:

Las entradas que estoy publicando son una serie de 12 historias, una por cada mes de 2009 que representan las cosas más importantes que me sucedieron este año que ya se va, ahorita vamos en Mayo y la próxima será Junio, espero en verdad que les agraden.

No puedo postear tanto como quisiera debido a razones decembrinas que azotan mi hogar, pero eso no me prohíbe desearles una

¡FELIZ NAVIDAD!

y muchas gracias de verdad por tomarse el tiempo de leer y comentar cada una de las entradas, sin ustedes el blog no existiría, ya habrá sorpresitas para año nuevo juju, así que no dejen de frecuentarme xD. ¡Saluditos y que estén de lo mejor!

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