Pijama se escribe con J

“¿Cómo sé qué es lo que amo? ¿Cómo lo sé? En verdad me siento desolada… como si de pronto todo lo que hubiese creído fuera tan sólo una ilusión…”

[Escrito por Abril G. Karera el 06 de Marzo de 2009]

La J me dio una cachetada. Ya estaba harta de que sólo dibujara a la C en los márgenes de mi cuaderno. Yo no tenía remedio, el robo de mi celular me había dejado en shock. La D me juraba que el destino no existía, no podía confiar mucho en ella ¿verdad?. La C estaba muy triste por iniciar dos palabras que yo repetía constantemente, el nombre de él y “casualidad”. Sin embargo, algo era seguro, yo no las escuchaba ni a ellas, ni a ninguna de las otras veinticuatro letras del alfabeto.

Esos días me los pasé encerrada en una burbuja. Las letras me extrañaron, yo lo sé, querían que de nuevo las plasmara en mi Diario, y lo hice, pero alejada profundamente de ellas, como si de pronto se me hubiera olvidado que ellas le dan sentido a mi existencia y que me gusta la manera en cómo me deshacen y en cómo me reinventan. No estaba con ánimo para ser su amiga. No estaba con ánimo para ser amiga de alguien.

Pero el cartel del concurso llegó a mis manos ese día de marzo, se llamaba Amor se escribe sin H y consistía en escribir correctamente una serie de palabras, el que tuviera menos errores ortográficos iba a ganar mil pesos. Así que decidí participar, por un lado porque necesitaba algo en qué distraerme, por otro porque era una manera de ganar dinero. Nunca me puse a pensar en que sería también por amor a las letras. Y ellas lo resintieron.

El día del concurso, cuando el dictado comenzó, las letras decidieron cobrarse mi poca atención y mi egoísmo, escogieron a la J como comandante de su ejército y a la hora de escribir decidieron darme alguna ventaja para después dar un ataque fulminante. Llegué hasta la última etapa porque hasta ese momento las palabras no eran relativamente difíciles.

barbaján

sanguijuela

enjuto

gorgojo

La J fue buena conmigo. El plan era hacerme fallar en al menos una de esas palabras, pero se compadeció de mí. Hasta que vio una C enorme en la esquina del examen. Entonces con todo el coraje de su persona se ocultó y a la hora de buscarla en el cerebro desapareció.

image La Z, C y S se le unieron porque no estaban seguras de que la J fuera impasible… pero lo fue. Y por esa razón no me eché mil pesos al bolsillo. Desde ese día decidí dar prioridad a la figura de las letras, yo las amaba, ellas no se habían olvidado de mí, ya no me importaba si palabras como casualidad, destino, justicia o amor aparecieran en mi camino. Si algún día iba a suceder algo sucedería. Si no… de todas maneras iba a seguir viviendo.

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