El Ades

Él era un chico común y corriente. Le gustaba el fútbol, no iba bien ni mal en la escuela, tenía amigos y mucho pegue también. Era espontáneo. Le gustaba el grafiti. Le decían “El Ades”.De hecho lo conocí porque me confesó que él había sido quien había grafiteado la barda de mi casa. Cuando yo me sentía mal me compraba dulces. Cuando anotaba goles me los dedicaba.

Recuerdo esas tardes en que salíamos en bicicleta rumbo a un campo cercano para jugar fútbol. También jugábamos básquetbol. Nos volvimos confidentes. Lo obligué a que fuera mi chambelán. Fue el único que se atrevió a decirme en mi cara que yo era una payasa. Me quitó muchas vendas de los ojos. Los tres años de la secundaria siempre estuvo para mí. Unos días antes de salir me confesó que estaba enamorado de mí. Yo no lo podía creer. Fue un buen amigo. Fue mi mejor amigo.

Luego salimos de la secundaria. Entonces descubrí que no pertenecíamos al mismo mundo. Se fueron, ¿cómo dicen?, trazando los caminos. Tomamos rumbos distintos. Descubrí que él no tenía aspiraciones. La vida era rutina. Dejó de estudiar, engordó, hasta se casó. Los primeros años luego de la secu cuando nos veíamos en la calle nos saludábamos y platicábamos un poco. Luego de su arrejuntamiento ya sólo nos hacíamos un gesto de saludo. Nos distanciamos mucho. Bastante.

Hoy me enteré que está hospitalizado. Tiene anemia y lo van a dializar. La noticia me sonó lejana porque en mi mente estaba la imagen del chico guapo y entusiasta que me decía cosas bonitas. Descubrí que he perdido varios buenos amigos tan sólo por el descuido, por no ir a buscarlos, por no llamarlos, por encerrarme en este MI mundo que cierro a muchos por miedo a la traición o a las responsabilidades. Siempre he dicho que prefiero estar sola.

“El Ades” es una gran persona. Su entorno familiar y económico lo llevaron a una vida difícil, monótona, tuvo que hacerse adulto. Me acuerdo que cuando me dijo el nombre de su hija me burlé bastante. América. Porque le iba a ese equipo de fútbol. Luego me sentí mal y no supe cómo pedirle disculpas. Mi mamá dice que los dializados no duran más de tres años. Mi abuelo murió al mes de ser dializado. Estoy triste porque El Ades realmente forma parte de mi vida como persona presente y pensante. La próxima semana iré a visitarlo.

Le voy a sonreír.

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