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Mostrando entradas de octubre, 2011

Sobre el arte de curar corazones

Busca un corazón rotoy asegúrate de que en verdad quieres estar con él,puede funcionar con corazones que uno mismo ha herido.Entoncesquédate con él a pesar de todo y todos, abrázalo, bésalo, quiérelo; ámalo sin miedo, sin condiciones, sin preocupaciones; búscalo, háblale, confía en él, lucha por él, piensa en que lo mereces, demuéstrale que estás dispuesto a  todo, sé sincero, sé honesto, sé capaz, piénsalo, recuérdalo, extráñalo; dile que lo quieres, no te detengas hasta que encuentres un verdadero alto, un rechazo inamovible. Míralo, disfrútalo, vive cosas nuevas a su lado; aprende de él, aprende con él, aprende por él. Reinvéntate, descubre cosas buenas y mejores, siéntete entero, siéntete feliz. Y en los sucesos difíciles no lo abandones, sé un apoyo, confía en que él puede ser tu apoyo, no lo sueltes de la mano. Los corazones rotos desconfían, muéstrale que eres confiable. No cures un corazón roto si tienes intenciones de romperlo después. Aférrate a él si en verdad lo quieres. A…

Sobre el arte de romper corazones

Gánate un corazóny asegúrate que esté completamente enamorado de ti.Entoncesabandónale, o guárdale indiferencia, o séle infiel, o miéntele, o golpéalo, o asfíxialo, o muéstrale inseguridad, o hazle pasar días pésimos, o duda constantemente frente a él, o haz que tus palabras digan cosas completamente distintas a lo que demuestran tus actos, o minimízalo, o muéstrale desconfianza, o hazlo parecer un iluso, o vete y regresa muchas veces, o dile que es el amor de tu vida, pero que ahorita no, que espere. Y hazlo esperar mucho, o no lo hagas esperar y bésalo con indiferencia. O dile que no son el uno para el otro. O pídele que te comprenda cuando tú no comprendes nada. O sácale todo su dinero, o explótalo mentalmente, o dedícale canciones dolorosas, o dile que si quiere se mate, o no lo escuches cuando él emocionado te cuenta sus cosas, o mantenlo como plato de segunda mesa, o dile que está mal, o dile que ya madure, o avergüénzate de él, o dile, y casi nunca falla, que no es tu intención…

No sé de dónde vienes

No sé de dónde vienes, hombre. De pronto estás aquí, a mi lado, sonriéndome. No sé, querido, por qué te afanas. Me siento un arma de fuego disparándote. Y tú me dices que está bien, me dices que no pasa nada. Dices que si se trata de mí estás dispuesto a quedarte, así te quiebre el cuerpo y el alma. No sé de qué estás hecho, hombre. No comprendo bien tu necedad. Pero si quieres, dame un beso, si quieres, abrázame fuerte y yo te entregaré mi corazón completo y dispuesto a amar.

El primer amor o C

Un amor me golpeó duramente cuando tenía trece años.Estuve pensando en cómo esque en cuanto me di la vueltate aprovechaste de otra mujer.Me sentí entonces en un mundo negro, un pantano. E imaginaba, cuando iba a la escuela, que los salones estaban llenos de lodo y mis compañeros eran monstruos terribles. Antes de su traiciónél era la representación de todo lo bueno. Lo conocí apenas entré a la secundaria y me enamoré por completo. Cada mirada, roce de manos o palabras bonitas me enloquecían. Escribí demasiado, cosas de poco interés literario, pero con mucho sentimiento. Mi Diario se hartó, se hartó por completo de su nombre; una vez encontré escrito: “¿Soy tuyo o de él?” y me sonreí, porque en ese entonces apenas me daba cuenta de mi existencia. Él era todo.¿Miedo? Jamás. Nunca lo sentí por él. ¿Miedo de amar? ¿Qué es eso? Recientemente me encuentro con mucha gente que teme al amor y entonces yo los llamo: cobardes. Nunca se me ocurrió temer y por eso nunca se me ocurrió sufrir. Ahora…

Novio de fin de cursos

Primera parte: Edmundo-¿Por qué Estados Unidos perdió en el ajedrez?-No sé.-Pues porque ya no tiene sus torres gemelas.Y Edmundo soltó tal carcajada que me asustó. Sonreí tímidamente, él se notaba nervioso. Estábamos sentados en unas banquitas no lejos del patio principal de la primaria, nadie notaba nuestra ausencia porque todos estaban inmersos en la ceremonia de clausura. De hecho nosotros también teníamos que estar ahí, pero él me había jalado de la mano y entonces ya estábamos sentados en las banquitas, contándonos chistes.-Hay que regresar, ¿no? –sugerí girando la cabeza hacia la ceremonia y notando que el baile regional de los niños de tercero estaba a punto de terminar.-Espera, quiero decirte algo. –dijo él con un tono de voz que no le conocía.-Dime.Edmundo se puso colorado, me dieron ganas de reírme porque rojo se veía gracioso, pero me contuve. Lo miré con atención y entonces él soltó:-¿Quieres ser mi novia?Luego de eso me miró fijamente a los ojos. Yo balbuceé, mira que dec…