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Mostrando entradas de febrero, 2013

El animal nocturno

El otro día un perro negro llegó al techo de mi casa y no dejaba de dar vueltas. Recé mucho, pero no se iba. Gruñía como molesto por algo, me dio mucho miedo. Aseguré mis ventanas y me quedé escuchando sus pasos un buen rato hasta que me agarró el sueño. Al día siguiente mi techo tenía sangre regada, me asusté de veras. Un vecino me dijo que era el animal nocturno, que anda en busca de alguien a quien morder. Muerde y se lleva las almas. Mata sin consideración. Por la noche me cubrí con más de siete cobijas y tomé el rosario entre mis manos, pero no funcionó. A las doce en punto estaba de nuevo ahí, gruñía y rascaba el techo de mi habitación. Luego oí a alguien gritar de terror en la calle, me hice bolita y cerré los ojos con fuerza. En la mañana me dijeron que sí, que había un animal nocturno custodiándome, que tuviera cuidado, que echara agua bendita, que rezara no sé cuántos padres nuestros, que pusiera una cruz en mi puerta. Me puse muy nerviosa.La noche cayó nuevamente e hice tod…

Memorias de Juliana

Ese día llegué tarde, no había sido un buen día. Luego de la escuela y de verme con mis amigos terminé en la puerta de su casa, no sé por qué. Di unas cuantas vueltas antes de tocar, pero finalmente no me atreví. Me quedé mirando la luz del televisor que se filtraba por la ventana. ¿Por qué me dolió tanto quedarme ahí parada? También me niego a saberlo. Mis dedos estaban cerca, muy cerca del timbre, pero el corazón palpitaba de una forma extraña. Es decir, dolía mucho tener que hacer eso, dolíame en el alma tener que ir, tocar su puerta, pedirle perdón y abrazarlo nuevamente. Eso no estaba en la lista de cosas que yo podría hacer, no estaba. Y si no estaba y si no lo iba a hacer de todas formas entonces significaba que no lo amaba lo suficiente. ¿Por qué dejé que los minutos me desgarraran durante tanto tiempo? Me fui a casa sólo hasta que su vecina salió y me preguntó qué quería. No le contesté. Volví a hacer mis listas mentales, esas que tanto me repetí para poder olvidarlo. Destaca…

El camino a casa

Es la hora azul y la tarde tiene ese color que tanto me gusta, entre azul y rojo, tonos perlados, violetas, una locura. Detengo el paso, quiero quedarme y mirar. Calla, callen todos. No hablen, no caminen, no se muevan, este es un momento sublime. Tiempo, estáncate. Permite que por un momento me vuelva el ser más denso, que mis pensamientos y todo lo que me compone se haga pesado y caiga y se derrame y se evapore. Que los últimos rayos del sol me lleven hasta el campo claro que se extiende sobre mi cabeza.Mi cabeza, tanto que ha venido guardando e hilando sin razón alguna. El momento ha pasado y ahora todo sigue en marcha. La noche cae lentamente y yo siento frío, de ese frío suave que se cuela debajo de la ropa y recorre todo el cuerpo como en susurros. Ay, cuánto te extraño. Quiero ir corriendo a ti y contarte lo que siento. Quitarme toda la ropa y todas mis palabras y decirte: Mira, mira bien, que sólo así me describo. Pero qué loca estoy, se hace tarde. Me detengo otro momento par…