De lo divertida que es la película Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso

No había leído ni dos páginas de The Mortal Instruments #1 cuando ya todo me sonaba a Harry Potter. Decidí leer ese bestseller porque todo el mundo en internet hablaba de él y porque yo también quería emitir mi crítica. (Es raro que me decida a hacer eso porque, por ejemplo, nunca me pasó por la cabeza leer la saga de Crepúsculo o 50 sombras de Grey). Me dije, “si me gusta, lo compro”. Y, afortunadamente, me salvé de adquirir lo que hasta ahora son ocho libros publicados que, además, son muy caros.

Eso no quiere decir que odié la historia. Cuando no pude más con las semejanzas pottéricas, decidí investigar. Resulta que Cassandra Clare es una fansísima de Harry Potter. Sus inicios literarios se remontan a un fanfic sobre Malfoy, que tuvo lo mismo fama que polémica, quizás más fama debido a la polémica. La acusaron de plagio. Aunque importó poco, la historia que había creado le generó un grupo numeroso de lectores fieles.

Después de eso comenzó a escribir The Mortal Instruments y, bueno, el resto de la historia ya la conocemos. El primer libro lo acabé en dos días y me dejó con una sensación de No puedo creer que esto genere euforia en los adolescentes. Entonces descubrí que tal vez no me impactó tanto porque estaba a seis años de distancia de la edad de Clary, la protagonista. (Aunque si realmente fuera una historia tan buena debía haberme atrapado, ¿no?).

A pesar de eso la novela está bien construida. Es rápida, fluida. También tiene sus momentos… ¿cómo llamarlos? Momentos que la salvan. Pero, en general, Ciudad de Hueso es… sólo divertida. Sin nada profundo. Los hilos argumentales quieren revolverse y tensarse para llevar al lector a una experiencia inusitada, pero no lo logran. Al menos, no lo lograron conmigo.

Teniendo esta premisa, ya podrá imaginar usted, lector, lo divertidísima que me pareció la película. Es una ola de sucesos que nunca se detienen a reflexionar sobre la existencia de los personajes en ese universo. Mi novio diría: “Es que ése no es el objetivo de la película”. Y, pues claro, tampoco fue el propósito del libro. A lo que quiero llegar es que Cazadores de Sombras es como una embarrada de un mundo vasto en mitología, religión, cultura, fantasía, sin llegar a nada concreto. Una intento, nada más. La película adquiere el adjetivo: palomera. Acción, escenas cliché, misión cumplida.

Ahora, tal vez ustedes pensarán que no seguiré con el resto de los libros. La verdad es que sí planeo leerlos, aunque sin prisa. Están en mi lista y, casual, un día que quiera un poco de diversión los leeré. Nunca me he considerado súper fan de algo, así que tampoco puedo considerarme una súper hater. Cassandra hace un buen intento ($), eso se celebra, supongo.

Ojalá rían tanto en la película como yo y hagan enojar poquito a los adolescentes que lloren con el reclamo de Simon. O no.

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