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Mostrando entradas de diciembre, 2013

Ideas sueltas

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¿Quién SOY? ¿Lo sabré alguna vez? Quizás no. Quién sabe. Es lo de menos. Aunque no lo sepa, VIVO. Me gusta mi vida, debo confesarlo. Me gusta tomar decisiones que quién sabe a dónde me llevarán, pero que se convierten en un RETO. ¿Alguien comprende lo que digo? Quizás no. Pero qué importa. He llegado a la conclusión de que todos somos BRUJOS. Yo más que nadie. Bruja porque puedo anticiparme al futuro, puedo saber sin que nadie se entere, de que lloraré escuchando cierta canción. De que extrañaré a ciertas personas. De que seré lo que nunca en toda mi vida pudiera haber imaginado. ¡Qué importa eso! ¡SOY! Hay una gran diferencia entre lo que uno quiere ser y lo que en realidad es. Mátenme si no es cierto. Desde que era pequeña supe quién se iba a quedar con quién. De quién serían los fantasmas. ¡La muerte! NUNCA, nunca pude adivinar que mi prima moriría y eso me sigue sorprendiendo y quizás por eso me siento culpable. Por no anticiparme a mi otra prima de que su hermana se IRÍA. Eso me …

El asiento moral

Si te sientas en él, inevitablemente sentirás el deseo de cederlo. Se encuentra en un vagón del metro de la Ciudad de México, el transporte público por excelencia. Yo lo vi, pero no quise usarlo porque vi su tono verdoso un tanto diferente, como no llevaba mochila, preferí ir de pie todo el trayecto hasta Guerrero. Una señora de lentes negros se sentó en él, pero a la siguiente estación se paró para cederlo a una mujer que entró comiendo un polvorín. La mujer de canas blancas comió su pan con toda la serenidad del mundo mientras estuvo sentada, situación que no duró mucho, porque dos estaciones después cedió el asiento a una mujer embarazada. Cómo se acariciaba la panza aquella futura madre y tuvo que dejar de hacerlo cuando un hombre ciego subió al vagón. Nadie más se levantó, sólo la mujer y su enorme panza, era porque estaba ocupando el asiento moral, aquél que no te deja quedarte sentado mucho rato porque necesita de todos los traseros. Por fortuna, aquella señora bajó en la sigui…

BookTube

Jamás creí que subir videos a YouTube sobre libros y palabras me traería tantas satisfacciones. La plática en la FILIJ (Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil) tuvo cupo lleno, preguntas interesantes y sobre todo la manifestación de un deseo general: ¡Leer! ¡Leer! ¡Leer! Tonny, Karenina, Paulina, Erik, Juan Carlos y yo mostramos algunos de nuestros videos y explicamos nuestro objetivo al hacer videos “culturales”. Nada más que compartir el entusiasmo por la lectura y mostrar que no es siempre aburrido, tedioso o difícil sumergirse en una historia. ¿Hasta dónde llegará BookTube? Nadie lo sabe, pero esperamos que se una muchísima más gente. ¿Verdad?

Fluffy

Fluffy, nuestro perro, falleció el 12 de noviembre. Vivió diez años. De mirada triste, era un perro que se sentaba a tu lado si salías al jardín a llorar tus penas. Estuvo ahí cuando se murió mi prima Karol y también cuando en el portal de la casa recibí la muerte de Pamela. Guardián de la familia, jefe de todos los perros de la calle. Una vez, enojada con mis padres, salí a media noche a observar el cielo estrellado sin que nadie se diera cuenta. Fluffy se acercó y observamos juntos los astros. Ese día vimos tres estrellas fugaces. Y cuando mamá salió a buscarme, yo lloraba y Fluffy ladró como diciendo que todo estaba bien. Llegó a casa en brazos de mi hermana, cuando todos estábamos pequeños y la familia tenía menos problemas, precisamente porque éramos unos niños. Lo cuidamos mucho. Aunque después creció y se volvió un perro libre. Aullaba toda la noche cuando lo atábamos y el sonido que emitía era tan lastimero que me sentía en medio de un cuento de terror. ¡Cuántos noviembres cre…