Viajar sin internet

No tuve internet en casa por casi un mes y más drástico que quedarme sin Facebook, Twitter o mi canal de YouTube, me quedé sin música. Ahora sólo utilizo Spotify para ahorrar espacio en mi disco duro y no tener que descargar tooooodas las canciones que deseo escuchar, así que sin internet me quedé con una lista de reproducción de cien canciones de las cuales ya sólo escucho como diez. Recordé que cuando iba en CCH organicé mis cd’s en un porta cd’s. Así que lo busqué y lo encontré en mi habitación, lleno de polvo. Vi los discos que tenía y no pude evitar una sonrisa porque me acordé de muchos días y de muchas historias. Luego encontré un disco que decía Para el depa y me acordé que cuando lo grabé yo todavía no tenía computadora propia. Cuando comencé a vivir en DF me llevé una grabadora en la que día y noche ese disco se reproducía sin cesar, 145 canciones llenando mis días. Lo inserté en mi computadora (porque ahora ya no tengo una grabadora, pero sí mi propia computadora) y yo volví a estar en mi primer departamento, con Tere y con David, con la angustia de mis primeros días de clases en la universidad, la expectativa del futuro, la tristeza de no estar en casa, la emoción por encontrar un “nuevo amor”… Luego se terminaron las canciones y volví al presente y sólo pude alegrarme por haber vivido lo que ya viví.

Pienso que se vale viajar en el tiempo mediante el recuerdo sólo para alegrarse de haber vivido lo que se vivió, nada más. Ni angustia, ni arrepentimiento, ni decepción. El pasado es lo que es. Y pienso que en el futuro, cuando vuelva a escuchar las canciones que hoy componen mis días, recordaré este presente como un pasado hermoso.

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