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Mostrando entradas de julio, 2016

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?
¿Dónde te he de buscar?
Pareces encontrarte sólo en el pasado,
en aquellos días de sol tirados en el pasto.
En la espera afuera de las clases.
En las filas para comprar empanadas.
En las noches silenciosas y maravillosas,
escuchando tu respiración.
¿Dónde te hallas?
Pareces vivir en el pasado,
en los días que llegabas para besarme,
en la indiferencia que dolía,
en los reencuentros...
Y me odio por extrañarte.
Y por no hallarte más en este presente.Abril G. Karera

Que no me falte tu opinión

Sola sí que puedo estar. Pero quedarme con toda esta marea, con todo este enjambre de ideas, con toda esta pasión en el pecho, en el cuerpo... eso sí que es difícil.
Me asalta toda la bruma de lo que no he dicho, comienzo a sacarlo con palabras sueltas, con ideas vagas, con sueños locos, pesadillas, renglones incomprensibles. Me estalla el pecho de todo lo que quisiera compartir específicamente contigo. Sí, contigo. Porque en cuanto se lo digo a alguien más... todo se vuelve gris, pastoso, innecesario. Sola sí que puedo estar,  pero quiero conocer tu opinión. Que no me falte tu opinión. Eso es lo triste. Lo estresante.

Lo horrible.

No existe

Es de madrugada y afuera llueve. Me he levantado porque hace frío. Mientras escucho las gotas caer en la ventana, veo que él se sienta en la cama.
-Deberías irte -le digo.
Él no responde y sólo abre sus brazos, invitándome al apapacho.
Lo hago. Claro que lo hago. Es de madrugada, llueve y hace frío. Claro que quiero recostar mi cabeza en su pecho, claro que quiero escuchar el latido de su corazón, su respiración.
-Aún así, deberías irte -insisto.
Él mece mis cabellos mientras su otro brazo me conforta suavemente.
Estamos así un rato.
Quiero conservar este momento.

Quiero conservarlo, sobre todo, porque no existe.