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Mostrando entradas de noviembre, 2016

¡Qué ganas!

Qué ganas de ser esa mujer valiente que todo lo perdona, que no duda, que decide, consigue, logra y va por más. Qué ganas de ser tu amiga, la que no juzga, la que te apoya incondicionalmente. Qué ganas de dejar en el olvido lo que me ha dañado, de soltar y ser libre. Qué ganas de construir desde la declaración, la aceptación, ya no desde el reproche, la inseguridad.
Pero qué ganas de abrazarme fuerte...

Pero qué felicidad conseguirlo paso a paso y verme y sentirme feliz. Porque te veo y sonrío inevitablemente. El amor que te profeso lo puede todo porque me amo tanto que puedo con todo. Y donde hallo cobardía, puedo ver valentía. Y donde hallo indecisión, puedo ver seguridad. Todas mis ganas se materializan. Excepto una:

Qué ganas de que puedas verte como yo te veo: único, hermoso, valiente, amoroso, libre, infinito en el mundo. Infinito en ti mismo.

Soñamos

Te he visto tanto que me sorprende que no estés. Te vi vestido de azul y desgreñado. Me vi extenderte la mano. Nos abrazamos, te di un beso en el cuello. Acariciaste mi cabeza.
Sentí la calidez de tu pecho, certezas que no puedo decir en voz alta pero que tú sabes y yo sé.
El tiempo pasa y moriremos. La vida pasa y no estaremos. Extinción de tu mano sobre mi mano, de tus labios sobre mi piel.
Y, sin embargo, me has visto tanto que te sorprende que no esté.