05 octubre, 2013

Lo bueno de perder una cartera

No sé dónde la dejé. Me di cuenta de que la había perdido cuando volví a necesitar de ella. Iba todo mi dinero, todas mis credenciales, mi tarjeta del banco y las del cine también. No sé si para estas fechas la habré recuperado. No creo, aunque quién sabe, milagros siempre pasan. Perder la cartera con tanto dinero encima y tantas cosas necesarias para el día a día me hizo pensar varias cosas.

1. Nada más no pierdo la cabeza porque la traigo puesta

No es la primera vez que pierdo cosas. Llegué a pensar seriamente en que los nargles sí existían. También redacté varias propuestas para científicos mexicanos: Inventen un chip localizador que se pueda adherir a las llaves o a la cartera, al celular, a cualquier cosa que podamos perder. También, por supuesto, llegué a considerar que tenía Alzheimer temprano. Mi falta de atención, mi desinterés y distracción me han preocupado hasta límites insospechados, ¿cómo es posible que me resulte tan sencillo olvidar una laptop, una sombrilla, un libro en algún lugar? ¿Que no me dé cuenta de que no llevo la cartera o el celular? Cuando era niña escribía en mi diario un breve resumen de las cosas que hacía, sin darme cuenta ese resumen se fue convirtiendo poco a poco en un ensayo de todo lo que pensaba durante el día. Es decir, si leo mi diario del año 2000 me voy a enterar de a qué hora me despertaba y a qué hora me iba a dormir, pero si leo mi diario actual nunca sabré qué días fui a la biblioteca o qué días hice tarea, sino qué pensé acerca de equis o ye situación. A lo que quiero llegar: pocas veces soy consciente de que estoy caminando o de que estoy comprando tal cosa, casi siempre estoy sumida en reflexiones sobre mis historias o la vida o cualquier tema. Por eso es difícil que recuerde dónde perdí la cartera. Y por eso, qué bueno que traigo la cabeza pegada al cuerpo, qué bueno que mis manos, mis ojos y todo lo demás forma parte de mí.

2. Lo bueno, malo y lo malo, bueno

Hace mucho mi mamá me contó una historia sobre el bien y el mal, dando a entender lo relativo de la situación. Como no recuerdo la historia, pero sí la moraleja, inventaré la mía tratando de conservar el sentido: Gabriela perdió su cartera, tenía mucho dinero y todas sus credenciales, ¡qué tristeza! Lo bueno fue que la encontró una persona que pasaba por ahí. Lo malo fue que esa persona necesitaba mucho dinero para pagar deudas, así que lo bueno fue que el dinero de la cartera que encontró le cayó como una salvación del cielo. Lo malo fue que pensó que ya no podría devolver las credenciales porque entonces también tendría que devolver el dinero, así que decidió olvidarse del asunto. Lo bueno fue que su conciencia no dejaba de molestarla, así que al menos se enteró de que Gaby estudiaba Letras Clásicas en la UNAM y que tenía 22 años. Lo malo es que no tenía ni idea de a quién recurrir. Lo bueno es que Gaby pegó cartelitos y dijo que el dinero de la cartera se quedaba como recompensa. Lo malo es que aquella persona ya se había gastado todo el dinero. Lo bueno que Gaby se quedó rondando la zona y esa persona la encontró. Lo malo que no quiso hablarle. Lo bueno que Gaby le entregó un panfleto y al final esta persona accedió a devolverle sus cosas. ¡Sí, ya sé! ¡Deseo que suceda esto! Aunque es un pequeño (y muy utópico) ejemplo de que mi dinero finalmente será usado para otros fines (espero que urgentes, buenos y necesarios) y que podré recuperar todas las tarjetas. Es decir, por algo pasan las cosas. ¿O no? Una vez una chica me pagó el taxi y me dijo que tenía que devolverle el favor pagándole el taxi a otra persona. Así lo hice. ¡Y luego me volvieron a pagar el taxi! Y así…

3. Vivo

Perder una cartera puede ser una verdadera desgracia. Aunque, definitivamente, existen desgracias mucho más grandes. Todo es mental. Incluso este mismo hecho puede ser risible y dar para este texto de no sé cuántas palabras. Una nueva entrada en el blog. Una nueva experiencia. Me hizo darme cuenta de las prisas que tengo, de lo ida que puedo llegar a estar si me concentro en algo. Me puse a pensar en lo urgente que se ha vuelto trabajar y ganar mi propio dinero, para perder mi propio dinero y no el de mis padres. Y también, mucho más importante, de lo sensible que tengo que ser ante las desgracias de los demás. Es decir, ahora que sé qué se siente perder una cartera (y anteriormente, perder una laptop), estoy dispuesta a ayudar a todos aquellos que alguna vez perdieron algo. Solidarizarme, como lo hizo hoy una maestra conmigo y sin cuya ayuda no habría podido subsistir la semana. Me di cuenta de que el simple hecho de devolver algo nos hace más ricos en espíritu y conciencia, porque ¿quién rayos devuelve las cosas hoy en día? Sólo los que están por encima del concepto capital de las cosas, los que viven con entereza y se ponen en los zapatos del otro.

¿Ustedes, sean francos, han devuelto dinero o cosas que se hayan encontrado? Esto lo escribí el 24 de septiembre en la madrugada, pero será publicado días después. Para entonces ya habré asimilado mejor la situación. ¡incluso tal vez me habrán devuelto la cartera! Y si no, pues no, pero no hay bronca. Los invito a devolver cualquier cosa de valor que encuentren, piensen en mí, en lo triste que estoy, al devolver ese objeto yo podré sentirme mejor.

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03 octubre, 2013

De cuando perdí la Biografía de Leonardo Da Vinci

Hace muchos años mi papá llegó a casa con un montón de libros, todos pertenecientes a la colección Grandes Biografías de la casa editorial Edimat S. A. Dijo que ya no podíamos quejarnos de no conocer la vida de las grandes figuras de la historia: Buda, Pitágoras, Confucio, Salomón, Galileo Galilei, Abraham Lincoln, Stalin, Karl Marx, Mao Tse-Tung, entre muchos otros, porque ahora podíamos escoger uno de esos libros cuando quisiéramos.

Yo escogí el de Leonardo Da Vinci y lo amé de Grandes-Biografias-Leonardo-Vinciinmediato, pues este hombre prodigioso nació el mismo día que yo, 15 de abril, sólo que de hace 560 años, en 1452. A través de la historia de su vida pude anidar mi admiración hacia su persona.

Desgraciadamente el libro desapareció después de que terminé de leerlo. O dicho de otro modo, lo perdí. No recuerdo cuándo ni cómo, sólo me veo buscándolo por todas partes para corroborar fechas o alguno que otro dato, sin éxito.

Iba en la secundaria, de eso estoy segura. Aunque no puedo decir si alguna vez lo llevé y lo olvidé en algún salón (como años después me pasaría con mi laptop T.T). O si se lo presté a alguien. O si lo escondí por alguna razón extraña y olvidé el sitio por otra razón extraña. En fin, que nunca volví a verlo. El resto de la colección sigue en su lugar, pero falta ese.

Escribo esto porque me puse a pensar en los libros que he perdido y, hasta el momento, creo que sólo ha sido ese. ¿Ustedes han perdido algún libro? ¿Muchos? ¿Cuáles? ¿Los extrañan?

Yo extraño mi Biografía de Leonardo Da Vinci, pero cuando he tenido oportunidad de comprarlo siempre termino decidiéndome por otros títulos xD ¡Saludos!

01 octubre, 2013

Viento de Caifanes para el baile de boda

¿Por qué no? Hace mucho que la escucho y creo que es perfecta. No es que quiera casarme pronto, es sólo que pienso que la letra dibuja perfecto al amor. He ido a algunas bodas y les da por bailar canciones en inglés, lo cual no está mal. Pero tenemos canciones bellísimas en español y creo que Viento de Caifanes es una ellas. Dése el gusto de ponerle play, escucharla e imaginarse con el amor de su vida. ¿Apoco no es hermosa?

Acá le dejo la letra:

Préstame tu peine y péiname el alma,
desenrédame fuera de este mundo.
Dime que no estoy sonándote,
enséñame de que estamos hechos
que quiero orbitar planetas hasta ver uno vacío,
que quiero irme a vivir, pero que sea contigo.
Viento, amárranos,
Tiempo, detente muchos años.
Viento, amárranos,
Tiempo, detente muchos años.
Préstame tu peine y péiname el alma,
purifícame, no me abandones.
Préstame tu sueño y duérmeme,
embrújame, volvámonos eternos,
que quiero orbitar planetas hasta ver uno vacío,
que quiero irme a vivir, pero que sea contigo.
Viento, amárranos,
Tiempo, detente muchos años.
Viento, amárranos,
Tiempo, detente muchos años.

caifanes

XD Ando toda enamorada. ¡Saludos!