27 septiembre, 2017

Estos meses

Estos meses han sido engaño y necedad. Miedo multiplicado. Certeza de la nada, del desamparo, de lo efímero. En espera constante de lo que no va a llegar, de lo que no tiene por qué llegar.
Estos meses han sido solitarios, llenos de malentendidos. Han sido meses duros, alejados de la pasión, de la maravilla.

Estoy cansada de huir.
De esconderme.
De quedarme inmóvil.

Estos meses han dejado todo en la oscuridad. El vacío. El desconcierto. El miedo. Las lágrimas atoradas. Las palabras espeluznantes que atraviesan el corazón. La autocrítica constante que no deja sino terror y nulidad.

Bla bla bla bla.


23 abril, 2017

Golpeteo

Así, suave y constante, el golpe en el pecho. Por muchas cosas, yo lo sé. Por miedos e indecisiones. Por atragantarme con mis futuros.

Hoy me desperté pensando en él, en cómo sería estar en sus brazos y sonreír. Incluso imaginé que cambiaba mi estado de facebook a "tiene una relación con". Me pregunto por qué antes me era imposible verlo de esa manera, me pregunto si, ahora que lo miro así, es una verdad o un miedo. Un apego, tal vez. Me di cuenta de que lo admiro, de que lo quiero y de que siempre ha estado conmigo. Me gusta su voz, me gustan sus sueños, me gusta que abrace a quienes ama. Me gustan sus besos. Pero no le dije nada porque no quiero emocionar con algo que no tengo claro. Desde antes ha sido así, desde antes regalé expectativas que hicieron daño. Ya no más. El punto es que hoy desperté pensando en él y me sentí tranquila. Tenía tiempo que no me invadía esta suave emoción.

El golpe no se va a detener hasta que me digne a plantarle cara a mis miedos más postergados. Identifico dos: Una fecha de entrega y una visita a alguien que quiero. Y cuando haga al menos esas dos cosas habrá otras más, pero mientras son ésas. Mientras.

Me cuesta demasiado creer que ya se vaya a acabar abril. Se me fue como agua entre los dedos, sedoso y rápido. Veloz. Intangible. Lejano.

22 abril, 2017

Día uno, again

Siempre podemos comenzar desde cero, me gusta eso. Me gusta esa historia que nos contamos, como si nada del pasado tuviera relevancia de pronto y bien puestos y alegres digamos: Vamos a empezar otra vez. De cero. Y es una historia bonita, pero falsa. Porque ya no puede haber nuevos comienzos con casi nada y menos si hay 26 años de vida involucrada. Pero me agrada esa fe de que se puede, de que es posible corregir, crear, cambiar, hacer, perdonar, todo lo que implique el comienzo.
Mi día uno, otra vez. Porque quiero, puedo y me lo merezco. Porque después de todo, es mi historia.