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Mostrando entradas de 2015

Ovidio y el amor

Ensayo escrito por Abril G. Karera
El amor, esa palabra que aún después de haberla experimentado no puedo definir. Amor es… y callo porque no lo sé y porque lo sé, pero ¿cómo decirlo? Es esto y es aquello y también puede ser esto otro. La primera vez que lo sentí parecía como si pudiera lanzarme de cualquier lado y de alguna forma mágica no caer porque el viento me llevaría alegre sobre sus hombros. Sí, el amor logra hacer muchas cosas y una de ellas es hacernos perder un poco de cordura. Y la primera vez que sufrí por amor, vaya, para qué decirlo, nada era más grande que el dolor, nada más grande que el vacío. El amor también logra hacernos sentir miserables, pero eso todo el mundo lo sabe.             Cuando era enamorada primeriza, por llamarme de alguna manera, quería saciar las ansias de mi deseo y afortunadamente encontré un libro de poesía hispanoamericana. Bebí con la mirada los poemas amorosos de Luis G. Urbina, Pablo Neruda, Juana de Ibarbourou, entre otros. Dije: esto es lo m…

Sobre perderse en los pensamientos

Free Writing. Día 1.

Pensar es algo súper divertido y emocionante. Pienso todo el tiempo y a veces ni siquiera me doy cuenta. Imágenes se construyen y se deshacen en mi cabeza. Posibles respuestas, posibles acciones, posibles líneas, posibles futuros. En mi mente están todas las posibilidades, las que pienso y las que están esperando ser pensadas. Por eso, a veces, me pierdo entre toda la marea de pensamientos. Me encuentro atrapada entre lo que puedo decir, lo que puedo hacer, lo que puedo crear. Es una bruma emocionante que me succiona y me siento un personaje en un planeta extraño, me vuelvo idea y entre las ideas navego. Puede pasar mucho tiempo sin que me dé cuenta de lo que hago. Salto de un pensamiento a otro, a toda velocidad, con toda convicción, sin detenerme un poco. Es tan emocionante. Y, por eso, a veces me sorprendo de que algunas personas me digan: "No tiene caso, no me pones atención".

157 palabras. 3:01 minutos. Editado sólo para corregir puntuación.

A LOS DOCE

Hoy una de mis primas cumplió 12 años. Cuando ella nació yo estaba a punto de cumplir los doce y me estremecí al constatar la fugacidad de los años. Quiero decir, el tiempo siempre pasa y, a pesar de toda reflexión, seguirá pasando. A los doce… Recién ingresaba a la secundaria. Conocí a C (es increíble que C haya existido). Vlash era uno de mis peores enemigos (es increíble que alguna vez lo haya detestado). Mi corazón pottérico latía más fuerte que nunca. ¿Tú qué recuerdas del 2003? Aparte de que fue el último año en que se produjeron los famosos vochos, de que Arnold Schwarzenegger se convirtió en gobernador de California, de la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, y de la muerte de Celia Cruz.

¿Despertar falso?

Anochecía cuando emprendí el vuelo. Debido a que me sentía insegura no podía elevarme tanto, así que de vez en vez bajaba los pies para tomar impulso. Era fastidioso, sobre todo porque cada que lo hacía sentía que ellos estaban más cerca y junto con ellos sus dedos sanguinolentos a punto de cernirse sobre mi garganta. Evité mirar hacia atrás para huir con presteza sin preocuparme de si realmente estaba huyendo con presteza. Y vaya que iba rápido.  Volar no cansa tanto como correr o nadar una vez que se ha tomado técnica. Desde que era pequeña me he entrenado en ese aspecto. De hecho, los primeros sueños que tuve acerca de volar tratan sobre cómo me entrenaban otras personas que volaban. Era divertido y, ahora que lo pienso, en esos sueños siempre me advertían de que algún día cuando ellos me persiguieran debía hacer tal o cual cosa para no caer en sus garras. Pasaron casi cinco años hasta que ellos por fin me encontraron y, sí, comenzaron a perseguirme. Así que casi siempre que sueño q…

La distracción pesa

Hoy me pasó algo rarísimo. Viajé desde el DF al pueblo y, como siempre, venía pensando en mil cosas. Desde los últimos renglones que había leído del libro en turno, pasando por conversaciones mantenidas con mis padres, hasta los sueños que había tenido la última semana y que habían sido hermosos. Todo eso se aglomeraba en mi cabeza sin orden específico. Entonces, por supuesto que iba distraída. En ningún momento me detuve a ver a las personas, ni lo que hacían, ni a escuchar lo que decían. Como autómata, caminé hacia mi destino.
Entonces sucedió.
En la combi quedé frente a un hombre. Yo, inmersa en el mundo abrilesco de mi persona, lo miré sin mirar. Como ya anochecía decidí echarme una pestañita, así que relajé el cuerpo y abrí los ojos a la realidad para, según yo, volver a cerrarlos rápido. Pero... ¡Qué cansados lucían todos!
Posé la mirada en el hombre que tenía frente a mí. ¡Santo cielo! ¡Lo conocía! Pero me asusté porque no era el hombre que recordaba. Era otro y, sin embargo, …

Soñar no cuesta nada

Soñé que lo veía y que él me veía a mí. Soñé que nos quedábamos parados uno frente al otro, sin decir nada y rodeados de un montón de gente, porque gente siempre hay. Me consternaba tanto verlo ahí, frente a mí, después de tanto tiempo, que ni una sola palabra pudo salir de mi boca. Él tampoco dijo nada. Gracias al mundo onírico pude mirarlo detalladamente. Sus brazos, su pecho, sus ojos. Fue gracias al sueño, lo sé, porque despierta nunca lo miré tan bien. Al sumergirme en su mirada hallé las frases que nunca escuché y en el estremecimiento de su cuerpo vi los abrazos que nunca me dio. Quería decirle algo, lo que fuera, pero mi garganta no emitió sonido alguno.
Él también quería decir algo y tampoco hablaba. Al final dejamos de mirarnos, intercambiamos una sonrisa de comprensión y nos dimos la espalda para perdernos entre la muchedumbre que no existía, pero estaba.
Cuando desperté quise saber de él, estuve a punto de escribirle un mensaje, pero de nuevo me atacó esa sensación del qui…

Escribiré una historia

Hoy cuando desperté supe que era año nuevo. No solamente porque el celular dijera que era 1ro de enero, también ayudó el olor a pólvora regado por todo el ambiente. La luz del sol entraba potente por la ventana y me sentí extraña, porque realmente me gusta cuando toda mi habitación se ve iluminada de esa forma; pero lo único que pude pensar hoy fue: deseo la oscuridad.Así que me tapé la cabeza con las cobijas, cerré los ojos y reflexioné: ¿Por qué deseo la oscuridad en año nuevo? No había razón.Minutos más tarde me levanté y fui a la cocina a seguir comiendo. Toda la familia platicaba, tíos, abuelos, primos… Y volví a sentirme extraña. Sentí como si estuviera dentro de una burbuja que me impidiera sentir. Neutralidad. He ahí esta verdad: No me siento emocionada por el nuevo año. Y es raro, muy raro, porque siempre me emocionaba cambiar de año. Y si sigo rebuscando encontraré muchas más cosas que antes me emocionaban y ahora ya no. Y me preocupa pensar que lo que hoy me emociona no me …