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Mostrando entradas de diciembre, 2009

Cuando la gente quiere

“La maldita mediocridad. Volver a creer en nada, en todo, en algo… que no fue nada, ni todo, ni algo”.[Escrito por Abril G. Karera el 14 de Junio de 2009]Para E.Mintieron. Ellos me mintieron cuando aseguraron que pierdes los sentidos una vez que quieres a alguien. Que las pupilas se te botan de los ojos para colocarse en otros, que los labios se confunden con el viento y en cada beso parece que besas la brisa, que las manos sienten lo invisible y hasta conocen la textura de las frases. Ellos me mintieron cuando dijeron que los oídos tienen en el tímpano el solo timbre de una voz y que los olores ya no  se distinguen y todo huele a un solo cuerpo.Fueron unos mentirosos.Yo no sé cómo es cuando la gente quiere. Pero sé que cuando yo te quise a mi mente no venía otra cosa que tu nombre.Sé que cuando pensaba en ti los días se me iban veloces, que los recuerdos se transformaron en voces y no cesaban de repetir “te quiero”.Cuando yo te quise mi vida parecía otraera volver al pasado sin dejar…

Olvidando traumas

“La diferencia es que ahora confío en mí, ahora quiero actuar y no sólo pensar, ahora quiero disfrutar todo plenamente, sin remordimientos, ni dudas, ni tristezas, ni inseguridades. Vivirlo. Solamente vivirlo".[Escrito por Abril G. Karera el 27 de Mayo de 2009]—¿Vamos a regresar algún día? —dijo E con un tono de esperanza en la voz.—¿Tú quieres regresar conmigo? —pregunté con cierto desafío.—Es que me dejaste traumado.Esa no era la respuesta que esperaba. Era más sencillo haber dicho un simple , pero la palabra trauma se le fue por los labios y llegó a incrustarse en mis oídos. Era verdad. Yo traumé a E.En ese tiempo yo tenía 13 años, iba en segundo de la secundaria y E era mi mejor amigo, platicaba con él todos los días porque se sentaba atrás de mí en las clases, también hablábamos por teléfono, llegó a conocerme casi tan bien como yo lo conocí a él. Nunca supe que quería conmigo, es la clásica relación de mejores amigos niña-niño en la que la niña nunca lo verá como algo más…

Abril se pintó de rojo

“Duelen las ausencias Diario. Duelen como nunca antes.Y así se va forjando la vida, de múltiples presencias que en su debido momento irán dejando un vacío.”[Escrito por Abril G. Karera el 25 de Abril de 2009]Mañana 24 de abril Gabriela tiene un examen muy importante, no hay nada que la salve, pero de todas formas se presentará en el salón, probablemente le dé náuseas contestar la primera pregunta, se dará de topes en la butaca, mirará con odio al profesor, inclinará los ojos a la izquierda o a la derecha para tratar de copiar alguna respuesta razonable, no encontrará ninguna, fingirá dolor estomacal y saldrá del salón… derrotada. Toda esa situación pasa por su cabeza y con pesar, de nuevo, toma la calculadora mientras escucha música de Yann Tiersen. Ella necesita un milagro.No mucho después llega su tío, Gabriela está sumergida en los números, un siete la empuja cuando el tío pregunta:—Gaby, ¿qué haces aquí afuera?—Tarea.Ella espera alguna respuesta irónica, una burla, pero el tío res…

Pijama se escribe con J

“¿Cómo sé qué es lo que amo? ¿Cómo lo sé? En verdad me siento desolada… como si de pronto todo lo que hubiese creído fuera tan sólo una ilusión…”[Escrito por Abril G. Karera el 06 de Marzo de 2009]La J me dio una cachetada. Ya estaba harta de que sólo dibujara a la C en los márgenes de mi cuaderno. Yo no tenía remedio, el robo de mi celular me había dejado en shock. La D me juraba que el destino no existía, no podía confiar mucho en ella ¿verdad?. La C estaba muy triste por iniciar dos palabras que yo repetía constantemente, el nombre de él y “casualidad”. Sin embargo, algo era seguro, yo no las escuchaba ni a ellas, ni a ninguna de las otras veinticuatro letras del alfabeto.Esos días me los pasé encerrada en una burbuja. Las letras me extrañaron, yo lo sé, querían que de nuevo las plasmara en mi Diario, y lo hice, pero alejada profundamente de ellas, como si de pronto se me hubiera olvidado que ellas le dan sentido a mi existencia y que me gusta la manera en cómo me deshacen y en cóm…

Mensaje enviado

“Tengo algo raro. Soledad. Creo que el silencio mata más que mil palabras.”[Escrito por Abril G. Karera el 11 de Febrero de 2009]Los dedos han realizado lo que les ordenaste, no hay nada más que hacer, aunque te arrepientas la pantalla del celular reza “Mensaje enviado”. Suspiras. ¿Cómo es que él se volvió tan indispensable? Un día despertaste y descubriste que no le habías olvidado. ¿Piensas que diciéndole todo eso en un mensaje las cosas se recuperarán? Hiciste circo, maroma y teatro para conseguir su número, ahora sólo es cuestión de esperar.Llegas a casa, en tu mente baila lo que escribiste “Hola, soy Gaby, espero que te acuerdes de mí, te mando este mensaje porque tengo algo importante que decirte, ojala te comuniques conmigo”, ya pasaron dos horas y no has recibido respuesta. Te sientes tan desganada que te tiras en la cama y miras el techo, sin querer te quedas dormida. Te despierta el timbre del celular, por un momento se te ha olvidado lo que has hecho, pero cuando ves de qui…

Mis poderes mágicos

“…resulta extraño reencontrarse con la gente del pasado, siento que duele el pasado, aunque no entiendo muy bien por qué… de verdad que no lo entiendo.”[escrito por Abril G. Karera el 07 de enero de 2009]Ellas eran las mejores amigas y tenían poderes mágicos. Solían usarlos para toda ocasión, claro está, no podían volar, ni sacar hielo de las manos, ni volverse fuego, tampoco podían ver a través de las paredes, ni oír las más bajas conversaciones… pero ellas podían pronosticar el futuro y hacer que ciertas situaciones le sucedieran a las personas que eligieran.Lo comprobaron cuando desearon que Juan resbalara… y allá fue a dar Juan, resbaló del tercer escalón y cayó de sentón. Las dos se miraron mutuamente. Sus poderes existían en verdad. Sólo tenían ocho años y usaban los poderes a diestra y siniestra. Por ejemplo, ellas provocaron que el equipo de basquetbol, en donde estaba la niña que detestaban, perdiera; provocaron que el conserje, que a veces les cerraba la puerta porque llegab…

Carretera

Caminar. Tan sólo caminar. Mirar tus labios moverse al compás de tus palabras y a tus palabras bailar con tus historias y a tus historias envolverme en su trama… y a la trama llegar sin previo aviso… Y luego besarte… fundirme con tus labios… mezclarme en tu silencio y hacer un silencio extraño, de esos que nadie oye más que nosotros. De esos silencios que apagan los estruendos, que se vuelven atronadores, que te impactan en los oídos, que ni con suspiros, ni con frases románticas tendrán más sentido que si sólo estamos callados.Tan sólo pensar en que te irás me hace extrañarte más que nunca. Así que rozo mis dedos con los tuyos y permito a tu risa traspasar mis labios e inundar de su sonido mis pulmones y la tráquea. Mi risa suena a la tuya. Te lo dije, cambiaríamos de risa… Y ahora me tomas de la mano y esperamos incesantes a que los automóviles terminen de pasar… las luces de los faros iluminan nuestros rostros contentos.Mirarte de ladito, sintiendo el concreto frío en la espalda, …