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Mostrando entradas de octubre, 2009

El regreso de la niña

Duermes. Oigo tu respiración tranquila. Sueñas. Seguro que sueñas, ¿con qué? No lo sé, sólo puedo imaginarlo, pensar que sueñas con volar, creer que sueñas que eres grande… que tocas la luna, las estrellas, creer que sueñas que todo va mejor en ese mundo onírico que en esta realidad asfixiante. Miro. Sólo miro. Ahora no puedo hacer nada más, mi cuerpo se desvanece al intentar tocar tu frente, veo como un escalofrío te recorre… a pesar de todo, me sientes.Me pregunto si es verdad que cuentas con el sexto sentido, si es cierto aquello que proclamas sobre saber algunos rasgos del futuro, ahora no me asusta ni me preocupa, pero me lo pregunto porque desearía que fuera verdad, que pudieras notar mi estancia, que me sintieras, te levantaras y me vieras, aquí… sentada en tu cama.El silencio de la noche en este departamento es casi como en el pueblo, sólo que con la ausencia de los grillos, el tren y los balazos lejanos, aquí se oyen conversaciones, patrullas, gente yendo y viniendo. ¿Cómo te…

Método paraguas

Nublado.Doña Meche tomó su enorme chamarra azul marino, se puso sus zapatos tipo tanque, su pantalón de tela impermeable, agarró su paraguas enorme y puntiagudo y salió conforme de su casa. No le agradaban esos días, el metro iba peor que los caracoles, el tráfico era horrible, en los camiones se encerraba un calor apestoso y la gente solía estar más desesperada, con el calor al menos se abochornan y duermen, pero con frío todos quieren hablar.Cuando llegó al pumabús y vio la línea 5 casi llena se apresuró, tenía que estar dentro de los barandales azules si quería garantizarse un lugar, como estaba chispeando seguramente todos preferirían usar taxi, y, como al parecer era día de que el pumabús tardaba eternidades, muchos de los que estaban delante de ella preferirían salir de la fila.Así que en el transcurso de unos diez minutos avanzó cuatro lugares, suficientes para saber que se iría en el próximo transporte. Quedó justo en frente de una niña, parecía muy pequeña para ir a la Univer…

¿Cuántos duermen soñando?

Los tenis sucios pisando cada escalón de esas escaleras que dirigen al metro, las manos sucias por rozar tantos barandales, la prisa de llegar siempre aunque sea diez minutos tarde, el barullo de la gente, tantas pláticas, tantos pensamientos, tanta nada. No te detienes. Nunca te detienes. Así has visto hacer a muchos a otros, nunca se detienen, ni para oír la oferta de Telmex y su contratación gratis, ni para comprar tres frutsis al precio de uno, no te detienes ni para recibir el volante que reza “termina tu preparatoria en un solo examen”.Caminas, por simple impulso corporal, caminas, no miras a nadie y a la vez no tropiezas, como si el cerebro se supiera de memoria cada sitio que debes pisar sin error, el navegar contra la corriente de personas que bajan del metro, sudorosas, cansadas, con olor de perfumes baratos. No te fijas, nunca te fijas, sólo lo percibes.-¡Woow, ser bonita ese pintura! –se te cuela en el oído. Volteas por mecánica, es un extranjero señalando el inmenso mural…

¿Cómo lo hace?

Estás y no estás aquí… no comprendo nada, la gente debería de cambiar, la gente debería ser diferente, pero no como yo soy, sino sólo diferentes, ¿por qué parece a veces que todos somos iguales? ¿por qué parece a veces que no habrá un futuro mejor para la sociedad?-En fin, te digo Davicho, hay que comernos ese spaguetti. –dice la voz de Tere mientras saca el recipiente del refrigerador.Yo de verdad no entiendo nada, a veces me frustra ser como soy, siento que mi presencia no hace ningún cambio a nada, pero ¿cómo soy? claro que sé cómo soy, sí lo sé, pero entonces ¿por qué me perturbo por estas cosas?-Gaby, calienta por fa las tortillas. –dice David mientras prepara la mesa.-Ehh… sí… –respondo.Todo es como calentar las tortillas, si no te pones listo se te queman, si tienes demasiada prisa no se calientan lo suficiente, debes esperar justo lo necesario para que sepan ricas a la hora de comerlas, ¿y si me estoy apresurando? ¿y si nada es lo que parece? ¡ay mensa, ya me quemé!.-¡Auchh! –…

La luz nos abandonó

Deambulo por estas calles llenas de humo de tabaco, de ruido, de palabras obscenas… deambulo como lo hacen los que no tienen a donde ir, como los que sueñan despiertos en irse de aquí, viendo y no viendo nada, vagando… simplemente vagando. Deambulo como un fantasma, sin piel, sin sombra, sin pensamiento.Me fui, yo los dejé solos para que se hicieran bolas, para que se tentaran en la oscuridad y pudieran observar sus ojos brillantes ante alguna tenue luz de vela, los dejé sin aparato eléctrico alguno, destruí sus expectativas del día, esas de platicar por medio de internet con la gente que extrañan, esas de cautivar sus oídos con las sublimes notas de esta melodía.Nada hay en esta oscuridad tan asfixiante, ya no es como antes, las palabras se veían hasta en el más denso silencio, ahora todo se oculta y yo parezco vagar eternamente… descubro los bordes de estas paredes, el silencio me alimenta, la oscuridad me traga, como una cadena alimenticia que no puede iniciar ni terminar, ya nadie…

Cuatro meses y contando

Entre las genialidades de mi persona está esa de predecir el futuro, no cobro por eso ni mucho menos, suelo tener impresiones, intuiciones, visiones acerca de lo que acontecerá, no, no soy una Amira o un Walter Mercado, tampoco puedo decirles si trabajan con alguien rubia que quiere quitarles a su marido. Sólo suelo saber cosas… presentimientos… como aquel en el que sé que ustedes dos están leyendo este escrito.Desde que los conocí supe que merecían la felicidad, no se encuentran dos sujetos como ustedes sueltos en la calle, es verdad que cada persona tiene su secreto y su maravilla, pero en serio que no conozco repeticiones de su persona… de mí dicen que tengo muchas gemelas, que me parezco a fulanita, que hay tantas chiquitas como yo haciendo y diciendo cosas, que si no fui a Prepa 6 o a Querétaro las vacaciones pasadas. Yo digo que no, pero igual es otro don que tengo… ese de poder estar en varios lugares a la vez.Ustedes no. No conozco un tipo más alto que tú. Ni una niña con unos…

La vida de un primer beso

No vivió mucho tiempo, si acaso menos de un minuto, quizá unos cuarenta segundos, tal vez menos, no pudo vivir para contarlo, el desvanecimiento le vino de pronto, sin que él lo pensase, ni siquiera creyó existir, no hasta que sintió que tomaba forma, que tenía fuerza y que su propia vida era, quizá, lo más hermoso que pudiese existir en este mundo.Nació desde una idea, de una inspiración que se fue madurando en el pensamiento, que parecía una locura, pero a la vez algo completamente realizable, ¿por qué no?, esa era la cuestión, ¿por qué no existir?, entonces sintió que podía ser más que un pensamiento y comenzó a jalar de la mano a las neuronas, pasaba al lado de ellas y les susurraba: vamos, ¿por qué no?, ¡vamos!Y entonces ellas le siguieron creando una maraña confusa de imágenes, y lograron salirse de la cabeza y convertirse en palabras, en palabras muy suaves, él jamás hubiera esperado convertirse en una de ellas, pero ahí estaba, fragmentándose en frases, en sonidos que le agrad…

La leche se desquita

[Basado en hechos reales]No manches Leche, estás loca, ni siquiera lo intentes, eso es cosa de “humanos”, no manches, deja de decir tonterías, ¿cómo te hago entender que tan sólo eres una caja de cartón llena de leche que dice Alpura? No Leche, saca esa idea de tu líquido blanco, quién sabe cómo llegó allí, pero es una babosada.Sí Leche, ya sé que estás desconsolada, pero ya te expliqué mil veces que nuestro hermano vaso de vidrio II murió por la envidia, no por el intento fríamente planeado de un humano, deja de ser terca, a los humanos ¿qué diablos les importamos? ¡Sólo somos trastes, trastes, TRASTES!Cierto, tú no eres ningún traste y por eso es que estás más loca, ¿a ti qué rayos te importa lo que sucede en nuestra cochambrosa vida? Métete en tus asuntos, pórtate bien, no te vayas a agriar, ¿para qué quieres eso?, deja de susurrar palabras sin sentido, guárdate bien en tu cajita, llegará el día en que decidan tomarte, como ha sucedido con tus compañeras cartones de leche, deja ya …

La envidia lo mató

Sí, todos pensábamos que el asunto del vaso que sobrevivió quedaría olvidado, se haría famoso en la alacena y sería olvidado por el resto de los seres humanos que a fin de cuentas ni siquiera meditan sobre la existencia de un vaso de vidrio… pero no fue así.Es cierto, el vaso se volvió un ídolo en la alacena y eso lo perturbó, las cucharas lo miraban insistentemente, pero fue el hecho de que las tazas de café se le acercaran lo que determinó el futuro inmediato de los miembros de nuestra cocina del departamento. Su hermano vaso de vidrio II se puso celoso. Y no sólo celoso de que las tazas del café se acercaran al “elegido”, sino que todos en la cocina no cesaran de hablar de él, lo que colmó su paciencia fue que el agua de limón del viernes susurrara:-Será un honor ser contenido en ti, vaso sobreviviente.Entonces el hermano vaso de vidrio II tomó la más grande decisión de su vida de traste de cocina: Él también sería un vaso sobreviviente.Lo planeó todo minuciosamente. Observó con c…

El vaso que sobrevivió

Ése fue el día más crucial de su corta existencia. Reluciente fue depositado en el porta trastes, miraba en silencio las manos que se movían rápidamente tallando tenedores, cucharas y recipientes, nada lo atraía más que el momento en que las manos se acercaban al lavabo y en un dos por tres ya tenían todo limpio.Observó sigilosamente la cocina, ése lugar extraño al que se había mudado hace casi dos meses junto con todos los demás, vio la mesita en el centro con algunas migajas del resto de la comida, observó a los tres raros sujetos platicando en ese idioma extraño de los humanos, no era tan feo ser un vaso de vidrio, sólo tenía que cumplir su papel, no moverse, no caerse, estar limpio y rozar los labios de esos extraños de vez en cuando.Él era un vaso orgulloso, no era como las cucharas chismosas que murmuraban cada vez que el joven las tomaba para las comidas, ni era como los tenedores que se reían de los gestos de los humanos, tampoco se podía comparar con los vasos de colores y de…