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¿Cuántos duermen soñando?

Los tenis sucios pisando cada escalón de esas escaleras que dirigen al metro, las manos sucias por rozar tantos barandales, la prisa de llegar siempre aunque sea diez minutos tarde, el barullo de la gente, tantas pláticas, tantos pensamientos, tanta nada. No te detienes. Nunca te detienes. Así has visto hacer a muchos a otros, nunca se detienen, ni para oír la oferta de Telmex y su contratación gratis, ni para comprar tres frutsis al precio de uno, no te detienes ni para recibir el volante que reza “termina tu preparatoria en un solo examen”.

Caminas, por simple impulso corporal, caminas, no miras a nadie y a la vez no tropiezas, como si el cerebro se supiera de memoria cada sitio que debes pisar sin error, el navegar contra la corriente de personas que bajan del metro, sudorosas, cansadas, con olor de perfumes baratos. No te fijas, nunca te fijas, sólo lo percibes.

-¡Woow, ser bonita ese pintura! –se te cuela en el oído. Volteas por mecánica, es un extranjero señalando el inmenso mural que recibe a los que bajan del metro. Nunca has reparado en su existencia. Siempre lo adviertes pero jamás lo has observado, ¿de qué será?, piensas, pero ahora no tienes tiempo para contestar esa pregunta, ya será después.

Tus ojos comienzan a visualizar el ambiente, ahí una pareja besándose, allá un señor con un libro abierto, en ese sitio un hombre gordo sosteniendo La Prensa que dice: “Lo hicieron cachitos”, imaginas tu cara de asco y sigues avanzando, ¿en que piensas?, adviertes, ¿desde que saliste del departamento en qué estás pensando?, es verdad, se puede no pensar en nada, o quizá no lo recuerdas.

Vienes con esa idea en la cabeza cuando alguien te rebasa, es un chico con converse verdes, sus pantalones son azul claro, te ríes, lo sigues con la mirada sobre su espalda, notas que no va combinado, ¿eso qué?, te reprochas, no es importante ir combinado, el chico avanza casi tan rápido como tú, va oyendo música, se refleja en el mismo pedazo de espejo que está casi al final del pasillo y entonces sus miradas se encuentran en el reflejo, pero sólo fue un instante, fue un no existió, cada uno sigue en su mundo.

Entonces te das cuenta que ya vas a bajar de nuevo las escaleras del metro para tomar el pumabús, y ahí la ves otra vez, a esa señora indigente que se pone justo al principio de las escaleras, estorba, piensas pero inmediatamente un sentimiento de culpa te recorre el cuerpo, si le compraras se iría más rápido, pero nunca llevas cambio y lo que vende son sólo dulces, en unos segundos la rebasarás, en tan sólo unos segundos se sumará un día más en que la ves y no le compras nada, llevas dos meses viviendo aquí y no has sido capaz de comprarle una paleta.

Comienzas a atormentarte, alrededor nadie se da cuenta, caminas como autómata, desvías los ojos hacia cualquier cosa, cualquier situación que te quite esa sensación tan horrorosa… pero chocas… chocas con el chico de los converse verdes, se ha detenido justo en frente de ti, se ha agachado, ha tomado una tupsi-pop y le ha dado unos pesos a la señora, entonces has visto la mirada de esa viejita de cabellos blancos y mugrosos devolverle al chico una sonrisa con los ojos y un apenas entendible gracias.

El chico de los converse verdes baja volado las escaleras, quizá no oyó el gracias de la señora pero ya lleva la paleta en la boca. Te quedas parada ocasionando tráfico al comienzo de la salida, la señora advierte tu presencia, su mirada está perdida… pero te ve… comienza a entonar una canción, no le entiendes mucho, la gente con prisa empieza a empujarte, nadie oye esa canción, nadie nota nada…

-Deme un kinder delice. –Apenas logras decir, la viejita te lo da sin dejar de entonar con voz algo tosca la canción, le pagas y continuas tu camino con la tonada de esa melodía pareciendo que a tus oídos no deja de sonar: …la vida, la vida, la vida que es la vida, en tratar de entenderla se nos va la propia vida*…

*Sí, para quien lo advirtió es DUERME SOÑANDO de El Gran Silencio, pero la tonada de la viejita era obviamente mucho más lenta. ¡¡Vientos por la doña!! ¿O ustedes qué dicen?

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