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Mostrando entradas de enero, 2016

Más de tres mil reencarnaciones

Ayer vi una película brasileña sobre la reencarnación. La hicieron basándose en libros escritos por un tal Chico que era médium y que escribió dichas obras gracias al testimonio de almas. No cobró ni un centavo por la venta de los libros, sino que todo lo donó a obras de caridad. Y eso, por supuesto, le dio mayor estatus. Predijo su muerte en un día de felicidad para Brasil. Y así fue, habían pasado diez minutos de que el país ganara la copa de fútbol.

La película me pareció graciosa. Hablaba de lo que ahora me interesa, es decir, de estar en paz conmigo para poder estar en paz con el mundo en general. Que todo comienza con uno. Que todo está en la mente. Todos esos temas espirituales me han atrapado por completo y los creo, porque me funcionan. Y la película hablaba de eso, de perdonar, de trascender para reencarnar y seguir aprendiendo.

Reencarnar.

No sé si creer, pero es genial desvariar sobre ello. ¿Cuántas vidas he vivido aparte de esta?
Según Uposcl, 3722. Y transcribo mi result…

Los amores felices no tienen historia, como ya se sabe

"(...) una vez que hemos construido a ese hombre maravilloso en nuestra mente, sigue la tarea más difícil y más apasionante: volverse una misma esa mujer con la que ese hombre casi perfecto quiere estar. Y en eso estamos". Sexo chilango, de Mónica Braun

Tiene poco más de un año que logré entender que ser mujer tiene su mérito y ser hombre también, y que es completamente absurdo decir quién es mejor o quién merece más. Logré ver con terrible nitidez las creencias con las que había crecido: las niñas no se ven bien siendo rudas, los hombres no lloran, las mujeres nunca dan el primer paso, los hombres sólo quieren sexo (bueno, tal vez esto último tenga más de verdad que de creencia). Me di cuenta también de que las primeras en fomentar el machismo son las mujeres y no porque así lo quieran, sino porque así lo han aprendido y ni cuenta se dan. Y que es tremendamente difícil que tanto hombres como mujeres seamos adultos como exige la sociedad, pues esa sociedad está neurótica y …

Un día a la vez

Sí, lo confieso, me encanta el tiempo y por eso me lo como a montones. Me gusta, sobre todo, el futuro. Tiene un sabor delicioso, pues sabe justo a lo que quiero. También me gusta el pasado, aunque a veces me sabe amargo, a veces es demasiado dulce, depende de mi ánimo. Pero el futuro, ese siempre tiene el sabor perfecto.

Comer demasiado futuro tiene sus consecuencias... porque al final sé que no me como nada. Y es terrible porque lo sé y me sigue encantando.

Estos meses he aprendido que demasiado futuro indigesta.

Como cualquier droga, requiero alejarme de él por un tiempo.
Poco a poco.
Un día a la vez, sólo mi dosis necesaria de minutos y horas adelantadas. No más.

Hace daño.
Demasiado.

Hilos

Estamos llenos de hilos y, por tanto, de enredos.
Hílame el alma, porque yo no puedo,
se me escurre el estambre entre los dedos
y los nudos se atoran en mis desvelos.

Esa figura de estambre que tú creaste
la perdí hace mucho.

También mis cabellos se mezclaron
con la madeja de toda esta vida.
Atada estoy, atado estás.
Y el hilo se sigue soltando.

Abril G. Karera 070116

Puertas cerradas

Todo es posible en esta vida, según.

Las creencias rigen nuestras decisiones y las decisiones que tomamos van trazando el camino a seguir. Ese camino es la vida... Emocionante.

Emocionante despertar y saberme viva, capaz de crear cuanta cosa se me ocurra.
Emocionante saberme parte de un todo que puede mutar en cualquier momento.
Emocionante descubrir mis miedos y reticencias a realizar algo diferente.

Todas las puertas están abiertas, invitándome a lo infinito. Abro una y dentro de esa sala hay mil puertas más y este camino laberíntico no ha de cesar nunca.

Sin embargo... hay puertas cerradas. Más de un millón de puertas abiertas y me pongo a pensar en las que están cerradas, humana tenía que ser.

Detrás de esas puertas están las personas que no volveré a ver, con las que ya no ha de pasar nada... nada de lo que yo quiero. Detrás de esas puertas están los futuros que nunca serán, que no existirán. Adiós a los futuros lejanos por imposibles. Esas puertas cerradas son hermosas, pero el …

Algo permanece

Algo del pasado permanece en esto que veo:

¿Es la sensación de tristeza que se agolpa en mi pecho?
¿Son los ojos que, tras dudar unos instantes, saben que todo estará bien?
¿Es la sonrisa que asoma, segura, tras saber que hago lo que amo?

Sí, hay algo del pasado que permanece en mi persona:

¿Es la conciencia de los errores; de los que cometí y cometeré?
¿Es la fortaleza que me sostiene quién sabe cómo, quién sabe de dónde, en el momento preciso?
¿Es la certeza de que amo?

Han pasado días y meses, años enteros. He mutado, crecido, cambiado. Lloré mucho y grité de felicidad. He hecho y dejado de hacer. Y, sin embargo, algo permanece...

Me siento la misma, pero me siento diferente.
Y con la paradoja me quedo.