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Escapar en viernes

Como que últimamente se me ha dado llorar en viernes. Es el día ideal. Se van juntando en el pecho todas esas situaciones que ocurren en la semana. Una ofensa recibida; un dolor en la cabeza; la frustración de las tareas: los pensamientos de por qué, para qué, de qué sirve toda mi existencia. La tristeza de estar esperando la llamada de alguien que ni siquiera piensa que puede llamar para desear un buen día. El quiebre de la ilusión de creer que todo va bien cuando de pronto en jueves te muestran que no, que hay que echarle más ganas, que no es suficiente. Por eso en viernes se descarga todo.

Sólo tengo que llegar de la escuela, prender el televisor y mientras lo veo reafirmar que los programas a esa hora son basura, mordisquear un par de panes, beber mucha agua, abrir un libro, sentir la pesadez de las palabras yendo de la cabeza a la garganta. Decir por qué rayos ocurre esto, por qué no puedo sentirme bien leyendo… Encender la computadora, revisar lo de siempre, leer un poco de allá, un poco de acá. Abrir msn, esperar a que esa persona se conecte y luego, una vez que lo ha hecho, descubrir que los mundos son tan distintos que cuando se manifiesta la tristeza ninguno de los dos la percibe. Y es en esa frialdad cuando las lágrimas comienzan a salir y de pronto ya no paran…

Sólo pasa en viernes. Como si aquello que llevo dentro tuviera una cita con el día para mezclarse en el tiempo y en el espacio. Es como si el sólo hecho de ser viernes me obligara a llorar, a ponerme a pensar en todas esas cosas que dejo de lado durante la semana. Como si el día gritara: ¡Es viernes! Vamos, saca todo eso que te duele… Y las lágrimas salen y salen como incitadas al escape y no hay manera de pararlas y hasta parece que los ojos sólo son una puerta… y se hinchan… pero no importa, hay que dejar escapar a la multitud lacrimosa. Es como si viernes fuera una palabra triste, la contraposición en la vida, pues para mucha gente que conozco el viernes es sinónimo de escape… aunque de otro tipo… creo que en viernes todos escapamos.

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