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Los koalas y la luna

Estos días he estado tan peculiarmente ocupada que he cargado con la historia de los koalas bajo el brazo. Ya al momento de ver la pregunta fue un “Gracias Xhabyra por ser tan prolífico con tus ideas ¬¬”, después se convirtió en un “Es una oportunidad para dejar correr la imaginación” y luego de algunos días más todo se convirtió en “Imaginación, ¿dónde rayos estás?”.

Volví a la escuela. Esa frase ya daría explicación suficiente a mi ausencia en todos los aspectos de mi vida. Pero no es ningún pretexto. Sé por qué los koalas se ven afectados en su emisión de gases debido a las facetas lunares. Es porque simple y sencillamente se enamoraron de ella desde la antigüedad y al acosarla la única manera que tuvo la pobre luna de deshacerse de ellos fue enviarles gases involuntarios.

Ok, no. Científicamente no existe una respuesta viable o creíble. Encontré páginas interesantes acerca de los koalas y me quedé embobada algunos minutos con sus ojitos de anime, pero nada pude hallar acerca de su relación (amorosa-extraña-zoológica-física-delirante) con la luna. Lo que sí encontré es que los koalas (que, por cierto, no son osos) fueron los habitantes primitivos de aquellas zonas de Australia. Convivieron con los antiguos hombres y, como sucedió en muchas partes del mundo con otros tantos animales, aquellos hombres los tomaron como dioses o seres sagrados.

Así que luego de leer tanto sobre koalas, soñé con los koalas. Y como yo tengo sueños muy vívidos tipo Inception, cuando desperté juraba que me había sido revelada una verdad que es la siguiente: Había una vez un koala al que nadie comprendía. Él se alejaba en cuanto podía de sus compañeros y se iba a observar la luna. (No tiene ninguna relación con el toro, de hecho, creo que el toro conoció la historia del koala y se la fusiló). La luna era redonda y él no la podía alcanzar. Surgieron muchos temas filosóficos en su cabeza: ¿Por qué soy un koala? ¿Por qué no soy un ave para intentar alcanzar la luna? ¿Por qué la luna es redonda? ¿Por qué está tan alto? ¿Por qué estoy pensando estas cosas?

Pobre koala. Sus compañeros, obviamente, se burlaban de él. El koala se defendía diciendo que era el primero en cuestionar la existencia animal. ¿Quién te lo asegura?, le decían aquellos astutos, ¿cómo sabes que algún dinosaurio no se preguntó por qué habría de extinguirse su prole? Vencido, el koala callaba. Sin embargo, descubrió que todo lo que pensaba era por la luna. Todos lo sabemos hoy, ese astro es de tal impacto en algunas mentes que puede causar demencia o creaciones sorprendentes. El koala fue, tal vez, el primero de sus poseídos.

El chiste es que el koala acosó a la luna. Encontró un método que le funcionaba: El canto. ¿Han oído el ruido que hacen esos animales? Es… es… no sé… dulce y molesto. Los koalas vieron que la luna le hacía caso y embelesados con su belleza y brillantez decidieron copiarle a su amigo. Total que llegó un momento en que el ruido fue tanto que la luna ya no fue capaz de soportarlo. Y la luna, amiga de Zeus, le pidió al dios que intercediera por ella para castigar a tan atrevidos animalitos.

Así fue decretado que cada vez que los koalas vieran a la luna en todo su esplendor (llena) emitieran gases. Con eso se evitaría que se atrevieran a seguir cortejándola. Aunque nunca falta el que lo intenta.

Fin.

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Espero haberlos podido ilustrar un poco n.n Sigo con la dinámica, primero en comentar es primero en preguntar. Y pronto me verán por sus blogs :) Gracias por leerme.

5 comentarios

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