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Desierto

Poco me falta para ser un desierto. Todo es arena en mí, todo se absorbe y no regresa. Se tragan las experiencias. Se hunden hasta el fondo y no se encuentran. Y me da tanta sed, tanta como no imaginan que me pongo a llorar para que las lágrimas la sacien. Yo se los aseguro, poco me falta para ser uno. Me pondrán un letrero en la cabeza que dirá: Arena era, arena es, arena será. Y el juego de palabras dibujará una sonrisa en mi rostro como los corazones que la gente enamorada hace en las playas.

Estoy tan seca. Tan árida. Mis ojos son las dos lunas que oscilan en la noche. ¿Quién querrá vivir en mi desierto? ¿Quién de ustedes quiere venirse a sentir la brisa de la soledad? Tonterías, como si la soledad fuera capaz de convertirse en aire. No, esto que soy, deja a la soledad en el plano del frío que carcome los huesos. ¿Quién de ustedes quiere venir y ser carcomido?

Nadie. Porque carcomer suena feo.

Poco me falta para ser un desierto. Me consuela que seré inmenso. Ya se saben esa de que los granos de arena son incontables, ¿verdad? Tendré miles de millones de mí. Secos, pero miles de millones. Y jugaré a contarme. ¿Me quiero, no me quiero? Jugaré a decir: Voy a contarme hasta mil y luego dormiré. Mi arena será mi compañía. Correré en mí por las mañanas a la luz que bombeen los latidos de mi corazón. Y en medio del llanto me haré castillos donde pueda convertirme en eso que quería de niña, la tan ansiada princesa.

Me consuela también que siendo desierto los que se atrevan a visitarme será porque de verdad son valientes y me quieren. Y también me motiva la idea de que luego de tanto tiempo de vivir ahí podré recorrerme y llegar al final. No estoy segura de que haya un final, pero debe haberlo ¿no? Imagino que es el mar. Una conjunción perfecta. Y aunque el mar me saca ronchitas porque soy alérgica, me sentiré feliz de verlo y me sumergiré en él.

Pero para eso falta todavía. Aún no soy mar, ni soy desierto. Estoy a punto de ser lo último. Unos centímetros, unos minutos y ¡paf! Desierto soy. Seguramente cuando estén leyendo estás líneas habrá encabezados en los periódicos diciendo “Niña se disuelve”. O me imagino el encabezado del Metro: “Descuartizada en cientos de miles de cachitos”. Ok, eso sonó feo. El hecho es que me falta muy poco. El hecho es que parece que no hay nada que lo pueda evitar.

 

 

También me consuela que se puede escribir en la arena…

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