Sobre el arte de curar corazones

 

Busca un corazón roto

y asegúrate de que en verdad quieres estar con él,

puede funcionar con corazones que uno mismo ha herido.

 

Entonces

quédate con él a pesar de todo y todos, abrázalo, bésalo, quiérelo; ámalo sin miedo, sin condiciones, sin preocupaciones; búscalo, háblale, confía en él, lucha por él, piensa en que lo mereces, demuéstrale que estás dispuesto a  todo, sé sincero, sé honesto, sé capaz, piénsalo, recuérdalo, extráñalo; dile que lo quieres, no te detengas hasta que encuentres un verdadero alto, un rechazo inamovible. Míralo, disfrútalo, vive cosas nuevas a su lado; aprende de él, aprende con él, aprende por él. Reinvéntate, descubre cosas buenas y mejores, siéntete entero, siéntete feliz. Y en los sucesos difíciles no lo abandones, sé un apoyo, confía en que él puede ser tu apoyo, no lo sueltes de la mano. Los corazones rotos desconfían, muéstrale que eres confiable. No cures un corazón roto si tienes intenciones de romperlo después. Aférrate a él si en verdad lo quieres. Antes de buscarlo pregúntate si en realidad estarías mejor con él. Los corazones rotos son volubles, son necios, son escépticos, tenle paciencia, después de todo es tu decisión buscarlo y estar con él. Vuélvete, además, su amigo. Crea un vínculo poderoso. Llega a límites insospechados, estate dispuesto a dar amor, estate dispuesto a ser amado. Si lo heriste, discúlpate, no digas más. Los corazones rotos necesitan un “Lo siento” y actos que avalen las palabras. Y aún con todo esto no es seguro que un corazón roto se sienta bien y te siga. Necesitas ser un aventurero para darlo todo por él. Por eso remarco: Asegúrate de que en verdad lo quieres, asegúrate de que es parte vital de tu existencia, si no detente, si no vete. Los corazones rotos hieren, que no te dé miedo ser herido. Los corazones rotos ya no creen, muéstrale que eres verdadero. Y si buscas un corazón que te amó con intensidad pero lo heriste, confía en que el amor que se tuvieron es más poderoso que los errores. Cultívalo. Acompáñalo en esta vida larga y corta. Confía en ti.

Tal vez puedas curarlo, tal vez no.

Pero al menos no te quedarás con las ganas.

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