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Mostrando entradas de julio, 2014

Frente a frente con el villano

En Corazón de Tinta de Cornelia Funke hay una escena donde un escritor se encuentra cara a cara con el más terrible villano que él mismo creó. Al principio piensa que por ser su creador podrá doblegarlo, pero las características con las que lo dotó son tan poderosas en el mundo real que pronto entiende que no tiene ninguna oportunidad ante él. La creación ha superado a su creador. Entonces yo me puse a pensar en los villanos que he creado para mis historias, ¿cuál sería el más malvado de todos? ¿El niño amoroso que se convertiría a la maldad debido a la envidia y al rechazo? ¿O el hombre que debido a su ambición traiciona a todos sus seres queridos sin que ellos se den cuenta, pues aparenta ser todo honor y dulzura? ¿En verdad conozco tan bien a mis villanos? Esa sí que es una pregunta interesante. Me imagino caminando un día por la calle y ver en un lujoso traje al Sr. Saburo, su porte elegante, su palabra amable, sostener una charla con él acerca de economía y progreso; pero, al mis…

El niño fantasma

La semana pasada fuimos al orfanato al que un grupo de amigos y yo queremos apoyar económicamente. La monja que nos atendió nos hizo esperar en una sala mientras se desocupaba. Nos sentamos en los amplios sillones floreados. Mirábamos la sala y pensábamos en cómo abordar el tema, cuando una de mis amigas dijo que sintió escalofríos:—Como si alguien me hubiera pasado un dedo desde el hombro hasta la espalda —dijo mientras frotaba sus brazos de los nervios.—Es un niño —agregó otra de mis amigas, con toda la tranquilidad del mundo.—¿De qué hablas? ¿Es en serio? —pregunté mirando el sitio donde supuestamente estaba el niño, pero no percibí nada extraño.—Sí, es un niño como de tres años, ¿no lo sientes?Negué con la cabeza, la amiga que había sentido el escalofrío comenzó a decir que dejáramos de hablar de eso.—Yo sí siento el aura —expresó otra amiga. —Se siente luego luego tan sólo al entrar, ¿verdad?—¿Es en serio? ¿Sí lo ves? —volví a preguntar llena de emoción, entornando los ojos para …

Mi primer novio

Vi a mi primer novio el día de su cumpleaños, pero no me acordé de eso y él ni siquiera se dio cuenta de mi presencia. Reflexioné toda la tarde sobre cuánto lo había querido, sobre todo lo que había escrito de él en mi diario, también rememoré con dulzura la razón por la que habíamos terminado. Conté con sorpresa la cantidad de años que habían pasado desde entonces, un número digno de ancianos venerables. Cuando lo vi pensé en llamarlo, pero me detuvo el pensar que en realidad no tenía nada más que decirle después del hola. Luego me acordé de que era su cumpleaños, pero para ese momento la distancia ya era insalvable. Hace no mucho, mientras bailábamos en una fiesta, estábamos recordando nuestro inocente noviazgo.—Fuiste el primero, eso nadie te lo podrá quitar —le dije con una sonrisa.—En realidad —dijo con sus ojos clavados en mí —me hubiera gustado ser el último.

Vuelve la magia

Cuando era pequeña me gustaba creer que podía hacer lo mismo que Matilda: mover cosas con la mente. Con el tiempo lo olvidé. Pero hoy por la tarde el poder se presentó en todo su esplendor. Papá estaba diciendo cosas que poco a poco me estaban enervando y, antes de que yo pudiera replicarle, el pan que él estaba comiendo cayó al suelo. Fue increíble porque pareció como si yo lo hubiera provocado. De hecho, él comenzó a decir que vio un extraño resplandor en mi mirada y un segundo después el pan ya no estaba en sus manos. Todos estallamos de risa, pero la verdad es que yo me quedé pensando en el suceso. Es verdad que puede catalogarse como una divertida coincidencia y definitivamente no le dedicaría un texto en mi blog si no fuera porque hay precedentes de hechos parecidos, si no ¿por qué iba yo a pensar de pequeña que tenía poderes mágicos? La física dicta muchas cosas y lo cierto es que pocos entienden más del cincuenta por ciento de lo que establece. En mi caso no entiendo ni el uno…