08 marzo, 2010

10 canciones de ColdPlay que rigen una historia de amor II

Trouble

—¿Te sientes bien? —pregunté tratando de no sonar preocupada.

—No, no me siento bien. —dijo C desviando la mirada.

—Puedes confiar en mí, dime qué te pasa.

—La verdad me siento horrible, he cometido demasiados errores.

—A todos nos pasa.

—Nunca quise hacerte daño, en serio… eres lo más importante para mí.

—Deja de pensar en eso… estoy consciente de que no fue tu intención.

—¿Todavía estás enojada conmigo?

—Si lo estuviera ¿te estaría hablando?

 

Fix you

—Ahora ¿qué te sucede a ti? —me preguntó C poniendo sus ojos frente a los míos.

—Nada, vete… —respondí de mala gana… ¿cómo decirle que estaba así por él?

—¿No me vas a decir? ¿Me obligas a contarte mis cosas y no me quieres contar las tuyas?

—No me sucede nada…

—Déjame consolarte…

—¡No! ¡Ya déjame en paz!

—Espera… sólo escucha esta canción conmigo… —tomó su discman y colocó en mi oído un auricular, mientras él tenía el otro…

The scientist

—Gaby… ¿de verdad este es el final?

—¿A qué te refieres?

—¿Jamás volveremos a estar juntos? ¿Quieres eso? ¿Quieres de verdad eso?

—…

—Tú y yo vamos a estar juntos tarde o temprano… volvamos al comienzo…

—Es tan tarde…

—Pero lo sabes… tú sabes que debemos estar juntos…

In my place

Algunos (no muchos) años después…

—Hola, ¿C? Jajaja, ¡cuánto tiempo sin verte!

—Sí, ya casi dos años.

—¿Tanto?

—Sí y no has cambiado nada.

—Jaja, eso dicen… ¿cómo has estado?

—Muy bien, ¿y tú?

—Súper, igual.

(…)

—¿Y ahora qué música te gusta? ColdPlay todavía es de mis favoritos.—confieso

—A mí me encanta, y… ¿sabes de qué me di cuenta?

—¿De qué?

—De que ahora la canción de In my place tiene más sentido…

—¿A qué te refieres?

—Escúchala y verás…

 

The hardest part

Nunca me decidí por él. Fue lo más difícil. Tuve mis razones. Era la persona a quien yo más quería, “el primer amor” así le llaman. Sin embargo no pasó como se hubiera querido, la música de ColdPlay me llenaba los oídos, era de él. Y cuando sonó la siguiente canción…

…me dije “¿Por qué no?” y le envié el mensaje… lo demás fue historia…

05 marzo, 2010

10 canciones de ColdPlay que rigen una historia de amor I

*Se recomienda poner play a los videos para hallar el sentido de la historia. (: [verídica por cierto]

Yellow

—¿Conoces a Coldplay? —pregunta C con el disco blanco A Rush of Blood to the Head entre sus manos.

—Nunca los he oído.—confieso.

—Pues… tienen una canción muy padre que se llama Yellow, no es de este disco, pero está muy padre.—C se sonroja.

—¿En serio? ¿Y qué dice la canción?

—Dice lo que yo pienso de ti todos los días.

Shiver

—Gaby, ¿hasta cuándo me vas a hablar?

—…

—Te juro que he cambiado.

—…

—¿No me quieres creer? Pues entonces a ver si le crees a él.

Y me dejó la canción.

Sparks

—¿Ya me vas a perdonar?

—No lo sé…

—Mírame —dijo C poniendo sus ojos frente a los míos. —Sé que tú me quieres.

—Eso no lo puedes saber.

—Claro que sí, vi chispas en tus ojos.

—¿Chispas? Estás loco…

—Por ti…

 

Green eyes

Saqué mi cuaderno de Español y C lo tomó sin permiso.

—¿Por qué pusiste esta canción en la libreta?

—Me gusta ColdPlay

—Antes ni los conocías.

—Lo sé… pero ya pasaron dos años, los conozco perfectamente.

—Esta es la canción que el vocalista le dedicó a su esposa ¿verdad?

—Francamente no sé.

—Y eso que los conoces perfectamente… sólo hay algo que no me gusta de esta canción, debería llamarse Brown eyes, porque tus ojos son de ese color.

—¿Me la estás dedicando?

—Siempre ha sido tuya.

Clock’s

C y yo estamos en una fiesta cuando de pronto el ambiente se llena del sonido de los teclados de ColdPlay.

—Amo esa canción.—afirma C simulando tocar el piano.

—Yo también, aunque no sé lo que dice.

—Si te digo lo que dice… ¿volverás conmigo?

—Claro que no.

—¿Por qué no? Ya estoy harto… tú me quieres, yo te quiero, deberíamos estar juntos.

—¿Me vas a decir qué dice la canción?

01 marzo, 2010

Agujas en los dedos

Hoy desperté con agujas en los dedos. Me di cuenta justo cuando abrí los ojos y pasé el meñique por mi párpado para quitar las molestas lagañas. Sentí un pinchazo agudo que me hizo poner la palma de la mano en la frente. Cuando reaccioné vi las puntas brillantes de las agujas. Me asusté. Salí inmediatamente de la cama y me asomé en el espejo, mi ojo chorreaba un hilito de sangre. Quise tomar un kleenex pero las agujas me lo impidieron.

Reparé con mayor atención en ellas, eran diez agujas, una en cada dedo, no en lugar de ellos sino en ellos, nacían de las yemas y brillaban bajo la luz del foco, apenas estaba saliendo el sol y mi habitación estaba fría. Casi muero del susto. Moví los pulgares presa de un miedo incontrolable, ¿por qué tenía agujas en los dedos?, ni siquiera podía tocarlas con precisión, eran largas, como esas que se usan para tejer los botones que se caen de la ropa, más que dolerme, me estorbaban.

La sangre se volvió un pequeño río que desembocó en mis labios. Odio el sabor de la sangre. Tomé una playera sucia con los codos y restregué mi cara en ella, la sangre se impregnó en la tela. Enseguida tocaron a la habitación. Era mi prima. Ya me voy, se oyó detrás de la puerta. Sí Tere, nos vemos al rato, dije en voz alta. Oí los pasos de mi prima dirigirse a la puerta principal y desaparecer detrás del portazo.

Esta era la situación, yo tenía agujas en los dedos. Éstas eran las desventajas, no podía dejar de pensar en que me parecía al hombre manos de tijeras y que ¿quién rayos tiene agujas en los dedos?. Éstas eran las ventajas, de ahora en adelante nadie se acercaría a mi persona y podría inflar más la soledad, quizás así ella podría comerse las agujas sin miedo de ser pinchada.

Y tal vez, sólo tal vez, agujas y soledad, desaparecerían.

Importante:

mono-negro

 

Esta bloggera se une a la comunidad que lamenta el triste fallecimiento del notable escritor Carlos Montemayor, sus letras permanecerán por siempre. ):