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Agujas en los dedos

Hoy desperté con agujas en los dedos. Me di cuenta justo cuando abrí los ojos y pasé el meñique por mi párpado para quitar las molestas lagañas. Sentí un pinchazo agudo que me hizo poner la palma de la mano en la frente. Cuando reaccioné vi las puntas brillantes de las agujas. Me asusté. Salí inmediatamente de la cama y me asomé en el espejo, mi ojo chorreaba un hilito de sangre. Quise tomar un kleenex pero las agujas me lo impidieron.

Reparé con mayor atención en ellas, eran diez agujas, una en cada dedo, no en lugar de ellos sino en ellos, nacían de las yemas y brillaban bajo la luz del foco, apenas estaba saliendo el sol y mi habitación estaba fría. Casi muero del susto. Moví los pulgares presa de un miedo incontrolable, ¿por qué tenía agujas en los dedos?, ni siquiera podía tocarlas con precisión, eran largas, como esas que se usan para tejer los botones que se caen de la ropa, más que dolerme, me estorbaban.

La sangre se volvió un pequeño río que desembocó en mis labios. Odio el sabor de la sangre. Tomé una playera sucia con los codos y restregué mi cara en ella, la sangre se impregnó en la tela. Enseguida tocaron a la habitación. Era mi prima. Ya me voy, se oyó detrás de la puerta. Sí Tere, nos vemos al rato, dije en voz alta. Oí los pasos de mi prima dirigirse a la puerta principal y desaparecer detrás del portazo.

Esta era la situación, yo tenía agujas en los dedos. Éstas eran las desventajas, no podía dejar de pensar en que me parecía al hombre manos de tijeras y que ¿quién rayos tiene agujas en los dedos?. Éstas eran las ventajas, de ahora en adelante nadie se acercaría a mi persona y podría inflar más la soledad, quizás así ella podría comerse las agujas sin miedo de ser pinchada.

Y tal vez, sólo tal vez, agujas y soledad, desaparecerían.

Importante:

mono-negro

 

Esta bloggera se une a la comunidad que lamenta el triste fallecimiento del notable escritor Carlos Montemayor, sus letras permanecerán por siempre. ):

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