18 primaveras y un día

Lupiita & abriiL

No, esta vez no se me olvidó el cumpleaños de una amiga. Sí lo recordé. Le llamé mientras esperaba a Saúl para ir a caminar por las calles del pueblo. Por fin Lupita ha entrado al grupo de los “grandes” xD.

La verdad es que con los enormes kilos de tristeza que cargo de vez en cuando la vista se nubla, las expectativas se acortan, los deseos no se piden y las esperanzas van cambiando de aspecto, se vuelven grises. ¿Recuerdan mi bola de estambre? Lupita fue la que comentó que a veces se deshará y luego se volverá a hacer, porque uno no puede vivir sin esos sentimientos y no los puede sentir de otra manera. Se lo agradezco.

Lupita ha estado conmigo desde hace tres años y medio. La conocí en el CCH. Como íbamos en la misma sección y tomaba el mismo transporte que yo comenzamos a hacernos amigas. Siempre fue muy responsable. Me atrevo a decir que mejor compañera de equipo no pude tener. Cuando nos cambiaron de grupo yo pensé que hasta ahí había quedado la relación (luego les explico las creencias que a uno le inculcan en un pueblo como el mío), pero Lupita me animó a seguir juntándome con ella y con los demás.

No sé qué hubiera sido de mí sin Lupita en el CCH, siempre ahí para apoyarme, siempre ahí para reírse de mis ocurrencias, siempre ahí para desahogarme, para cumplir con los deberes, para visualizar nuestros sueños, para realizar en toda la extensión la palabra AMISTAD.

Después de un tiempo, como varios de ustedes sabrán, comenzó un noviazgo con David, mi primo. ¡Qué bonitos se ven los dos juntos! ¡Cuántos sueños planean alcanzar! ¡Cuánta madurez y confianza veo en su relación! He aprendido de ellos, he aprendido mucho de Lupita, es uno de esos tesoros que guardo conmigo. Por eso le deseo un Feliz Cumpleaños, no sólo ayer sino todos y cada uno de los días de su vida.

Para mí los 18 fue un cambio muy brutal en mi existencia. Ni siquiera había cumplido el mes de haberlos alcanzado y ya había habido muerte en la familia, desastres escolares y pruebas de amistad de esas que a la vida le gusta hacer. Esas pruebas que separan a las personas que serán imprescindibles en tu vida, de las que sólo son pasajeras. Me alegra muchísimo haber descubierto que Lupita fue de los primeros, imprescindible.

Gracias por tu amistad Lupita. Espero que lleguemos a ser ancianas y aún así pueda seguir burlándome de tus chinos, que en ese tiempo, espero, serán blancos.

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