07 marzo, 2013

Ganas

¡Ay, pero qué ganas tengo! Pensaba la joven apretando las piernas. Su amigo, ese amigo tan guapo que tenía y por el que todas morían, le acariciaba los pechos. Hacía mucho calor y sus neuronas habían saltado un poquito, se bronceaban. Y ellos se sentían ajenos a sí mismos. Luego él acercó sus labios y ella casi lo mordió. La marea de sus ganas los llevó al naufragio.
Cuando despertaron un hormigueo recorría sus cuerpos.
—Es tarde, la noche ha caído —dijo él algo ensimismado.
—Es tarde, yo he caído —respondió ella y se puso a llorar.

4 comentarios:

qlau dijo...

Que bello!
No tengo mucho tiempo de leer y estos pequeños textitos me fascinan, en este momento, en un break del trabajo me di un minuto para leerlo y me encantó este, sigue así, saludos!

VaLe... dijo...

=D

mOnina Luna dijo...

Me agrado... hasta el punto de llorar :S como que me traumo un poquito pero genial!!
te leo luego!!

Cecilia dijo...

Me identifico con el texto, saludos, me gustó mucho :)