Ir al contenido principal

Comienza la bitácora

Hoy he tomado la decisión más importante de toda mi existencia: dirigir mi vida. Sé que suena extraño, ¿cómo he vivido entonces si no la he dirigido yo? Bueno, basta ver los resultados mediocres que he alcanzado. ¿Qué pasa si les digo que tenía miedo de brillar? La idea de una luz enceguecedora irradiando de mí misma me asustaba. Cuando era niña casi diario soñaba que volaba y de ahí surgieron las múltiples historias que pueblan mi cabeza hasta ahora. Y luego dejé de volar al grado de tener miedo de elevarme más allá de las montañas. Me bastaba estar sobre el suelo, sentir la brisa que acaricia los campos, sin arriesgarme a tocar el viento frío que viaja sobre las nubes. ¡Y resulta que estoy más que capacitada para alcanzar una altura indecible!

Comienzo la bitácora, cada que obtenga un resultado lo compartiré con ustedes. ¡Únanse a esta aventura! La de hacer lo que siempre hemos querido hacer, pero que por equis razones no nos hemos atrevido. Si no es ahora, ¿cuándo? Esto no es un deseo más de alguien que se siente motivado. Es la predicción del futuro de alguien que está convencido.

¿No me creen? Regresen seguido a este blog si quieren comprobar mi victoria. ¡Vuela conmigo! Hoy haz algo por el placer de hacerlo. Hoy voy a hacer algo por el placer de hacerlo.

La serie de escritos que serán publicados a partir mañana son pequeñas historias de mis días, la maravilla de lo cotidiano, la literatura de mi vida, muy parecidos a mi antigua etiqueta de Así ha sido. Te invito a leerlos y dejar tus comentarios. Déjame saber si has leído esto.

Abril, más viva que nunca.

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

10 canciones de ColdPlay que rigen una historia de amor I

*Se recomienda poner play a los videos para hallar el sentido de la historia. (: [verídica por cierto]Yellow—¿Conoces a Coldplay? —pregunta C con el disco blanco A Rush of Blood to the Head entre sus manos.—Nunca los he oído.—confieso.—Pues… tienen una canción muy padre que se llama Yellow, no es de este disco, pero está muy padre.—C se sonroja.—¿En serio? ¿Y qué dice la canción?—Dice lo que yo pienso de ti todos los días. Shiver—Gaby, ¿hasta cuándo me vas a hablar?—…—Te juro que he cambiado.—…—¿No me quieres creer? Pues entonces a ver si le crees a él.Y me dejó la canción. Sparks—¿Ya me vas a perdonar?—No lo sé…—Mírame —dijo C poniendo sus ojos frente a los míos. —Sé que tú me quieres.—Eso no lo puedes saber.—Claro que sí, vi chispas en tus ojos.—¿Chispas? Estás loco…—Por ti… Green eyesSaqué mi cuaderno de Español y C lo tomó sin permiso.—¿Por qué pusiste esta canción en la libreta?—Me gusta ColdPlay—Antes ni los conocías.—Lo sé… pero ya pasaron dos años, los conozco perfectamente.—Esta…

10 canciones de ColdPlay que rigen una historia de amor II

Trouble—¿Te sientes bien? —pregunté tratando de no sonar preocupada.—No, no me siento bien. —dijo C desviando la mirada.—Puedes confiar en mí, dime qué te pasa.—La verdad me siento horrible, he cometido demasiados errores.—A todos nos pasa.—Nunca quise hacerte daño, en serio… eres lo más importante para mí.—Deja de pensar en eso… estoy consciente de que no fue tu intención.—¿Todavía estás enojada conmigo?—Si lo estuviera ¿te estaría hablando? Fix you—Ahora ¿qué te sucede a ti? —me preguntó C poniendo sus ojos frente a los míos.—Nada, vete… —respondí de mala gana… ¿cómo decirle que estaba así por él?—¿No me vas a decir? ¿Me obligas a contarte mis cosas y no me quieres contar las tuyas?—No me sucede nada…—Déjame consolarte…—¡No! ¡Ya déjame en paz!—Espera… sólo escucha esta canción conmigo… —tomó su discman y colocó en mi oído un auricular, mientras él tenía el otro… The scientist—Gaby… ¿de verdad este es el final?—¿A qué te refieres? —¿Jamás volveremos a estar juntos? ¿Quieres eso? ¿Quie…

Viaje al centro de la tierra

Yo soy la mano de Axel. Sí, de ese Axel temeroso que no quiere aventurarse al centro de la tierra. Yo soy sus dedos repasando el manuscrito. Sus ideas queriendo irse de su cabeza. Soy su desesperación por quedarse enterrado a cientos de leguas debajo de la tierra. Rayos, el sol da de lleno en mi cara, las neuronas me jalaron del granito del túnel subterráneo para llevarme al asiento trasero del automóvil de mi padre.Ya no había leído. Ahora las letras me piden incesantes que las pase por mis ojos antes de cerrar el libro. Despido a mi jardín con una mirada, recuesto mi cabeza lo mejor posible y continuo leyendo, dejo que las palabras se adueñen de mi cabeza. De nuevo soy Axel. Soy los ojos de Axel, aquellos que miran cosas inexplicables debajo de este suelo que piso a diario. Oigo perfectamente cuando el tío Lidenbrock marca la cifra del barómetro, ya casi llegamos a las 30 leguas debajo del suelo. Me asfixio.—Los profesores de hoy en día no saben enseñar.—oigo sin mucho ánimo cuando …