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CAPÍTULO 1: FORREST GALEN EN CASA DE LOS VISHAL

La historia que me propongo iniciar tiene hasta el día de hoy 10 capítulos concluidos, todos ellos basados en los sueños que tuve diez días seguidos, como si los sueños tuvieran una secuencia. No es que me considere una profeta jaja, pero me pareció interesante hacer una historia con ellos, espero que les agrade, a mí en lo personal me gusta mucho porque definitivamente el hilo de la historia lo va haciendo el subconsciente. ¡Se esperan sus comentarios y observaciones!

Era el año 2250. Linda Vishal hojeaba cuidadosamente los restos de un libro, eso la tenía muy entretenida, le resultaba difícil comprender cómo es que antes no existieran los textos digitales, eran pequeños aparatos que podían reflejar las diferentes historias de cientos de años atrás, o de las actuales. Se interesaba demasiado en cómo era que la gente tenía que hacer hojas de papel para plasmar ahí sus pensamientos en vez de dictar a una máquina que escribiera por uno.

Lo ideal en esa época era dar órdenes a la tecnología, decían que empezaba la época de esplendor de la ciencia y la tecnología, las había por todas partes y, contrario a lo que las generaciones hubieran esperado, se habían ocupado ya de preservar el medio ambiente. Desde hacía ya muchísimos años los científicos habían podido crear agua potable de la contaminada y de la salada, logro por el cual los seres humanos siguieron subsistiendo y contrarrestando todos los males que se les presentara.

Solamente la tecnología los mantenía a salvo, Linda Vishal tenía 17 años y eso a ella le tenía sin cuidado, había vivido toda su vida al alcance de todo, el dinero tangible había dejado de existir, los países y el mundo entero creían en el dinero electrónico, pero era un tanto ilógico, pues nadie lo veía, sólo sabían que existía cuando abrían sus cuentas electrónicas y veían los numeritos marcando su saldo total.

Sin embargo, Linda Vishal era una chica rara de entre sus compañeras, se interesaba por lo antiguo, por lo que había dejado de existir, le parecía que antes la gente era mucho más humana, le gustaba imaginarse en una calle que no tenía pavimento jugando con los niños… porque eso ya no existía, y los niños del año 2250 eran metidos a la tecnología desde su nacimiento, como sucedió con ella.

A Linda Vishal le daba miedo el futuro, la sociedad había descartado que esos años que vinieran fueran a ser gobernados por los propios robots que los humanos construyeron, más bien se creía que los años venideros iban a estar plagados de creación de nuevos mundos y se estaría más cerca de las preguntas filosóficas de todos los tiempos, aquellas de si existía vida después de la muerte, o si había un dios.

Los padres de Linda Vishal eran muy respetados en la sociedad, era lo que podría conocerse como “intelectuales”, aunque no tuvieran colecciones extrañas de animales extintos, o réplicas antiguas de libros. El libro que hojeaba Linda era sacado de un museo, de esos a los que poca gente visita de verdad porque tienen un recorrido virtual en la red y eso les ahorra el viaje.

Estaba tratando de leer las palabras pequeñas del pie de una fotografía cuando la puerta de su habitación se abrió, era su madre:

—¿Qué haces Linda?

—Leyendo.

—¿Por qué no usas el texto digital? —preguntó su madre buscando en el tocador la pequeña maquinita.

—Porque es más interesante leer los auténticos, mira mamá, según aquí la primera computadora fue creada a finales del siglo XIX, ¿No es interesante? Ya estamos en el siglo XXII, y todo está plagado de esas máquinas. —dijo Linda con un dejo de tristeza.

—¿Esas máquinas? No te entiendo Linda, ¿quién te ha metido estas ideas en la cabeza?, gracias a estas máquinas vives hija mía…

—Sí, porque ustedes así lo han querido —interrumpió Linda a su mamá, —¿Cómo es eso de que la máquina decide que bebé debe nacer qué día para que así los padres se pongan listos y lo procreen?

—Linda, no entiendo por qué cuestionas tanto eso, así es la vida y continuará cambiando, y ahora cierra esa reliquia que es hora de comer. —La madre se dio la vuelta para salir de la habitación.

—¿Papá sigue con sus experimentos raros?—preguntó Linda antes de que su mamá cruzara la puerta.

—Me temo que sí, la compañía de Santiago Dillon lo contrató para que hicieran una nueva novedad, apresúrate o se pasará la hora. —La madre salió de la habitación dejando a Linda sumida en sus pensamientos. En lo personal Linda detestaba esa Compañía, más desde que la familia Dillon había visitado la casa y habían regalado a su padre un montón de artefactos inservibles para que “hicieran su vida más fácil”.

Era verdad, sin embargo, lo que decía su madre, ¿quién de pronto le había metido esas ideas en la cabeza?, apenas hacía poco que Linda era como todos los demás, con su propio sitio de internet, con lo más alto en tecnología y con el sueño de visitar Marte para hacer su propio fansub de fotos marcianas.

Bajó las escaleras pensando en esa persona de la cual estaba enamorada aunque él no lo sabía, lo había conocido de pronto y platicando con él había conocido otros tipos de esencias las cuales ella creía inexistentes. Dio la vuelta para entrar al comedor, el sensor al notar su presencia se apresuró a acomodar la silla y el plato, y cuando Linda entró al comedor se quedó estupefacta, ahí estaba esa persona.

—Linda, no seas descortés —dijo su padre, el Sr. Vishal, desde el otro lado de la mesa. —Saluda a Forrest Galen, el invitado de hoy.

Linda se acercó al joven sentado al lado de su padre y le tendió la mano, él se la estrechó con calidez y luego le sonrió, Linda un tanto sonrojada tomó asiento al lado de su madre.

La señorita va a querer sopa o arroz, dijo la máquina con su tono metálico, “arroz” susurró Linda aun conmocionada de que Forrest estuviera ahí. Todos comieron en medio de una plática algo rara, habían estado hablando de los principios del año 2000, cuando varios desastres naturales habían azotado al mundo.

—De hecho el terremoto de China de 2008 es uno de los más recordados en aquel país —dijo el joven Forrest separando su comida con el tenedor.

—Eso es lo de menos, China hoy quiere invadirnos, ya no se sabe con quién está —aportó a su vez el Sr. Vishal.

—Bueno, las guerras que vendrán serán seguramente mediante el internet, hoy pocos saben verdaderamente tomar un arma o una espada, el ejército es entrenado de manera distinta, los meten en cámaras de gravedad para llegar a Marte a hacer nuevas bases en lugar de seguir asesinando gente —dijo Linda esperando alguna opinión sobre su comentario.

—¿De dónde has sacado la palabra espada? —dijo la Sra. Vishal con una mirada preocupada.

—De los cuentos de hadas mamá—dijo Linda con los ojos en blanco.

Entonces Forrest Galen soltó una carcajada y dijo:

—Me parece muy interesante lo que dice Srita. Vishal pocos saben ahora de las verdaderas armas de guerra, sin embargo me parece bien que los ejércitos entrenen para proteger planetas de los que nos hemos adueñado sin permiso de nadie, pues ahora ellos no son los responsables de las muertes.

Linda se sonrojó ante el comentario de Forrest, éste le guiñó un ojo.

—Pues a pesar de que estamos más avanzados en tecnología, la gente sigue muriendo, he escuchado del rumor de que ahora les van a implantar chips en el corazón para que puedan vivir más tiempo, casi, casi la inmortalidad. —dijo el Sr. Vishal.

—Eso suena horrible. —confesó Linda.

—Así es, pero no dudes de que planean hacerlo, o cosas peores… —comenzó a decir Forrest, pero fue interrumpido por la tos del Sr. Vishal.

—Muy bien —dijo el Sr. Vishal —Se ha hablado suficiente, ahora los invito familia, y a usted joven Galen, a que me acompañen a la sala de estar para decirles la nueva buena.

La familia entera se paró, Forrest Galen y Linda Vishal iban hasta el frente, caminaron por el pasillo mientras el sensor los detectaba y rápidamente la mesa era limpiada y los platos llevados al fregadero por alguna acción de la maquinita de la cocina.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Linda en voz baja a Forrest.

—Ya lo sabrás, en lo personal, espero que te dé gusto. —dijo Forrest con una mirada un tanto misteriosa y un asomo de sonrisa en los labios, Linda sonrió a su vez y entraron en la sala de estar.

Una vez todos dentro, el padre de Linda dijo:

—Los he hecho venir porque quiero avisarles a ti querida—dijo mirando a su esposa, —y a ti hija mía, que de ahora en adelante el joven Forrest Galen se hospedará con nosotros, pues lo he contratado para el proyecto de la Compañía Dillon.

Linda se quedó estupefacta, de pronto una alegría enorme la abrazó, vio como su madre se levantó para dar la bienvenida al joven, y luego sintió la mirada de Forrest, así que también ella se levantó a darle la bienvenida. Sólo hasta entrada la noche, una vez que sus emociones se hubieron tranquilizado comenzó a preguntarse para qué querría su padre a Forrest, ¿en qué estarían metidos?

Los meses siguientes fueron para Linda de lo más maravillosos, cuando Forrest no estaba trabajando con su padre, se ponía a platicar con ella, a hablarle de los filósofos de antes de que el tiempo empezara a contarse, ella se dio cuenta de que Forrest también era un chico extraño, tenía solamente 21 años y su visión del mundo era tan compleja que a veces a ella le costaba comprenderlo.

Luego esos meses se convirtieron en años, y fue entonces cuando Linda, aun no entendía para qué su padre querría a Forrest, el aun no terminaba de estudiar nanobótica humana en la Universidad, pero ahí estaba todas las mañanas encerrado con el Sr. Vishal en un laboratorio de la casa. Aunque Linda trataba de no pensar en ello, pues la compañía de Forrest la hacía muy feliz.

Forrest Galen también estaba cautivado con la inmensa curiosidad de la Linda Vishal, ella era muy bonita e inteligente y estaba dispuesta a creer en la verdadera esencia de los humanos y no en sus máquinas “hace todo”. Así que en el año 2254 en el cumpleaños número 21 de Linda Vishal, después de la fiesta de cumpleaños y unas copas que envalentonaron a los dos enamorados, cuando todos se hubieron retirado, Linda Vishal fue a la habitación de Forrest Galen.

Lo que comenzó con confesiones de amor terminó con caricias y abrazos y finalmente con un lento despertar en la cama de Forrest Galen. Cuando Linda despertó se asustó un poco pero estaba feliz, miró dormir a Forrest, le dio un beso en la mejilla y se levantó para vestirse. Entonces vio una puerta entreabierta que no había visto otras veces, estaba pintada igual que las paredes y eso la confundía pero Linda sabía que era una puerta pues una tenue luz verde parpadeante salía de ahí. Se vistió rápido y fue a echar una ojeada.

Cuando entró al cuarto se quedó estupefacta, no podía creer lo que estaba mirando, soltó un grito de susto y eso provocó que Forrest se levantara súbitamente, corrió hacia la habitación pero ya no pudo evitar que Linda viera lo que vio.

—Salgamos de aquí. —pidió Forrest a Landa un tanto nervioso.

—¡No! Explícame qué demonios es esto, ¿en esto estás trabajando con mi padre?—dijo Linda enfurecida.

—Linda, por favor, salgamos de aquí. —volvió a pedir Forrest.

—Claro, pero espera, iré con mi padre, alguien tiene que explicarme qué es todo esto. —dicho eso Linda salió de la habitación en busca de su padre.

Forrest se quedó un tanto sorprendido, no esperaba que esa habitación fuera descubierta, ni se explicaba cómo era que estaba abierta cuando él mismo la cerraba con clave. Se quedó mirando lo que contenía la sala, si uno no supiera nada de la tecnología actual sí hubiera causado un verdadero espanto como a Linda.

En el centro de la habitación había un enorme tanque con líquido verde que contenía a un hombre desnudo lleno de chips y cables por todo el cuerpo, estaba ligado a una máquina que le marcaba el ritmo cardiaco. A su lado estaba en otro tanque más pequeño algo parecido a un cerebro humano, también repleto de cables, Forrest movió la cabeza, sabía lo que vendría enseguida así que se terminó de vestir y apenas cayó en la cuenta de lo que había sucedido entre él y Linda Vishal.

No muchos minutos después llegó Linda acompañada de su padre, iban discutiendo, al parecer el Sr. Vishal no había dado ninguna respuesta a su hija, cuando cruzó la puerta de la habitación de Forrest dijo con voz impasible:

—Ya sabes lo que tienes que hacer.

—Sí, estoy listo, lo siento Sr. Vishal. —Dijo Forrest tomando una pequeña maleta.

—Dejemos las disculpas innecesarias… terminaré yo el proyecto, espero que cumplas con tu parte del trato. —dijo a su vez el Sr. Vishal y se dio la media vuelta para salir.

—¿De qué trato hablan? ¿Cómo que se va? ¿A dónde va? ¿Por qué lo has corrido? Y no me has dicho todavía lo que significa todo esto. —Linda Vishal se sentía muy presionada, estaba a punto de romper en llanto.

—Hija —comenzó a decir el Sr. Vishal con la voz más paciente que pudo. —Hay cosas que son mejor que no sepas, nuestra vida depende de ello, ahora que sabes tú una gran parte de todo, Forrest tiene que irse y no volver… o yo mismo lo mataré.

—¡Demonios! ¡Yo no sé absolutamente nada! ¡Forrest! —corrió hacia él y le pidió: —No te vayas, no aún, no, por favor.

Pero Forrest Galen no le dio ninguna respuesta y a sus 24 años lo único que pudo hacer fue bajar la mirada y cruzar el umbral de la casa de los Vishal, una casa que lo había acogido cuatro largos años, una casa a la que no volvería. Y ahora Forrest Galen caminaba por las calles de iluminación electrónica pensando en qué sería de él cuando el proyecto en el cual dedicaba toda su vida había quedado en casa de los Vishal, y no sólo eso, sino que estaba enamorado, y estaba triste.

Entonces antes de tomar el transporte que lo llevaría lejos de la ciudad, tomó la decisión de volver a iniciar el experimento, ya no era por el señor Vishal, si no por él, y por la caída de la empresa Dillon.

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