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El inicio y el final

Tenía diez años cuando vi la primera película de Harry Potter. Y ya, no sé qué decir realmente. Me atrapó por completo. Yo también tenía la edad indicada para que me llegara la carta de Hogwarts, yo también quería tener una vida diferente alejada de la escuela, la familia, esas cosas. Aventuras en bosques prohibidos, resolviendo acertijos, luchando con seres fantásticos. Y Harry parecía tener lo necesario para que cualquiera se sintiera él. Aunque, bueno, la verdad es que yo me sentía Hermione.

Hace diez años de ese suceso. Aún lo recuerdo. Luego de ver la película quedé maravillada. El título me sonaba mucho, como si lo conociera de otro lado, pero estaba segura de no haber visto los trailers en la televisión o esas cosas. Resultó que teníamos el libro en casa. Una profesora se lo había regalado a mi hermano. Lo busqué en los libreros y lo encontré, era nuevo. Sobra decir que lo devoré inmediatamente. Y luego comencé a investigar, ¡había más libros de tan maravillosa historia!

Crecí con Harry Potter, es la verdad. Jamás se me ocurrió buscar incoherencias en la historia, o errores, o creerlo demasiado fantástico, infantil o burdo. Nosotros, los que leímos los libros desde pequeños, fuimos madurando junto con Harry. Ay, ya sé, suena tan cursi. Generalmente no soy de los que se obsesionan con algo. Pero esta es la excepción. Y no es que sea una fanática, pero sí soy alguien que guarda un cariño especial por la historia. Que admira a J. K. Rowling y que está terriblemente emocionada por el estreno de la última película.

Hoy (técnicamente ayer) fue la premiere. La vi en vivo por YouTube. Había visto las otras, pero ésta las superó por mucho. Me uno a los miles de personas que lloraron cuando Emma Watson lo hizo y que se desconsolaron cuando J. K. Rowling no podía articular palabra. Sé que a muchos no les agrada esto de “emociones en masa” o “fenómenos sociales” o “masa de gente que sigue sin chistar una historia”. A mí misma me desagradan los fanáticos de Crepúsculo, Justin Bieber o RBD. Pero me siento identificada con esto de Harry Potter, tal vez porque soy testigo de la evolución de las historias, quiero decir: es una novela que tiene cosas maravillosas que contar.

Estoy tan emocionada que comencé a leer de nuevo los libros. Ya casi acabo el primero. Los leeré todos antes del próximo viernes, el día que vaya al cine a ver la película. Sí, una parte de mí se siente molesta por dejarse llevar por la euforia del momento, lo comercial, y esas cosas. Pero otra parte no, la verdad es que será la última película, la verdad es que es como cerrar una etapa de mi vida: diez años. Y la verdad es que siempre me ha gustado Harry Potter, desde aquella vez que vi la primera película, desde la vez que leí el primer libro.

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