Ir al contenido principal

Clubes Rivales de Javier Malpica

Clubes rivales Me gusta mucho ir a la biblioteca IBBY porque su colección es tan completa y sus libreros están tan bien acomodados y repletos que siempre termino tomando un libro al azar y devorándomelo ahí mismo. Esta última ocasión no fue la excepción, dejé que mis dedos se desplazaran y elegí Clubes Rivales de Javier Malpica.

Fue la novela ganadora del premio El Barco de Vapor 2002 que convoca Ediciones SM. Como muchos de ustedes sabrán, este premio galardona la literatura infantil, así que esta historia habla de niños y problemas infantiles, que no por eso son menos importantes.

Al principio era la lectura más sencilla del mundo, sin ninguna dificultad ni en la narración, ni en la historia. Creí que no pasaría de lo sencillo y veríamos durante su desarrollo el mero pleito entre los clubes rivales, hasta que todo se tornó interesante y terminó de una forma maravillosa. Definitivamente llena de aventuras y cuestiones morales que están ahí porque se mezclan perfectamente con el ambiente, no se perciben forzadas y eso lo celebro mucho.

Se trata de dos hermanos gemelos que se detestan y cada uno decide armar su club. ¿Quién no hizo eso cuando era niño? Los clubes compiten entre sí, pero entonces entra en acción Angie, una niña muy bonita que se hará amiga de la hermana y flechará el corazón del hermano. La irrupción de este personaje irá convirtiendo a la historia en una de aquellas inolvidables que harán reír y, a los más sensibles, hasta llorar. El mundo de los adultos se mezclará con el de los pequeños y todo se dirigirá a la cuestión: ¿los niños no son capaces también de afrontar la vida y todo lo que eso significa?

Lo recomiendo ampliamente, sobre todo si les gusta la literatura infantil. O si tienen hermanos y familiares pequeños. ¡Vayan a IBBY! Saludos a todos.

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

10 canciones de ColdPlay que rigen una historia de amor I

*Se recomienda poner play a los videos para hallar el sentido de la historia. (: [verídica por cierto]Yellow—¿Conoces a Coldplay? —pregunta C con el disco blanco A Rush of Blood to the Head entre sus manos.—Nunca los he oído.—confieso.—Pues… tienen una canción muy padre que se llama Yellow, no es de este disco, pero está muy padre.—C se sonroja.—¿En serio? ¿Y qué dice la canción?—Dice lo que yo pienso de ti todos los días. Shiver—Gaby, ¿hasta cuándo me vas a hablar?—…—Te juro que he cambiado.—…—¿No me quieres creer? Pues entonces a ver si le crees a él.Y me dejó la canción. Sparks—¿Ya me vas a perdonar?—No lo sé…—Mírame —dijo C poniendo sus ojos frente a los míos. —Sé que tú me quieres.—Eso no lo puedes saber.—Claro que sí, vi chispas en tus ojos.—¿Chispas? Estás loco…—Por ti… Green eyesSaqué mi cuaderno de Español y C lo tomó sin permiso.—¿Por qué pusiste esta canción en la libreta?—Me gusta ColdPlay—Antes ni los conocías.—Lo sé… pero ya pasaron dos años, los conozco perfectamente.—Esta…

10 canciones de ColdPlay que rigen una historia de amor II

Trouble—¿Te sientes bien? —pregunté tratando de no sonar preocupada.—No, no me siento bien. —dijo C desviando la mirada.—Puedes confiar en mí, dime qué te pasa.—La verdad me siento horrible, he cometido demasiados errores.—A todos nos pasa.—Nunca quise hacerte daño, en serio… eres lo más importante para mí.—Deja de pensar en eso… estoy consciente de que no fue tu intención.—¿Todavía estás enojada conmigo?—Si lo estuviera ¿te estaría hablando? Fix you—Ahora ¿qué te sucede a ti? —me preguntó C poniendo sus ojos frente a los míos.—Nada, vete… —respondí de mala gana… ¿cómo decirle que estaba así por él?—¿No me vas a decir? ¿Me obligas a contarte mis cosas y no me quieres contar las tuyas?—No me sucede nada…—Déjame consolarte…—¡No! ¡Ya déjame en paz!—Espera… sólo escucha esta canción conmigo… —tomó su discman y colocó en mi oído un auricular, mientras él tenía el otro… The scientist—Gaby… ¿de verdad este es el final?—¿A qué te refieres? —¿Jamás volveremos a estar juntos? ¿Quieres eso? ¿Quie…

Viaje al centro de la tierra

Yo soy la mano de Axel. Sí, de ese Axel temeroso que no quiere aventurarse al centro de la tierra. Yo soy sus dedos repasando el manuscrito. Sus ideas queriendo irse de su cabeza. Soy su desesperación por quedarse enterrado a cientos de leguas debajo de la tierra. Rayos, el sol da de lleno en mi cara, las neuronas me jalaron del granito del túnel subterráneo para llevarme al asiento trasero del automóvil de mi padre.Ya no había leído. Ahora las letras me piden incesantes que las pase por mis ojos antes de cerrar el libro. Despido a mi jardín con una mirada, recuesto mi cabeza lo mejor posible y continuo leyendo, dejo que las palabras se adueñen de mi cabeza. De nuevo soy Axel. Soy los ojos de Axel, aquellos que miran cosas inexplicables debajo de este suelo que piso a diario. Oigo perfectamente cuando el tío Lidenbrock marca la cifra del barómetro, ya casi llegamos a las 30 leguas debajo del suelo. Me asfixio.—Los profesores de hoy en día no saben enseñar.—oigo sin mucho ánimo cuando …