Pensar

Ahora ya has entrado a la red. Sujeta entre tus dedos la laptop, deposítala en la mesa, junto al sofá, en tu cuarto o en la cocina. Roza las teclas. Escribe. Escribe como maníaco. Desángrate los dedos escribiendo cosas incoherentes. Búrlate en el chat. Cambia tu foto de perfil más de veinte veces. Tómate fotos nuevas en la web-cam. Respira. ¿Listo? Ahora ingresa a YouTube, mira el último capítulo de tu serie favorita, escucha la rola del momento, deléitate con los trucos de magia o los videos más graciosos del año. Ríe a carcajadas, hasta que tu sonido penetre en los oídos de los demás y te callen.

¿Qué más quieres hacer? Yo hago esto varias veces al día. Hubo un tiempo en que dejé de leer libros para leer las sugerencias del Hotmail y la manera en cómo personalizar un jai faiv, me arrepentí mucho. Muchísimo. Ahora sabes que soy de la misma madera que tú. ¿Qué te parece si vamos al féis? El jai ya pasó de moda. Lo de ahora es el féis. Puf, hay tantos test que sería bueno hacer, una maldita adicción. Prueba ese para saber qué tipo de caricatura eres, o mejor este otro que dice qué tan adicto eres al internet. Bu, qué chafa, estos test no dicen nada nuevo, todo ya lo sabías tú ¿o no?

Ah, falta algo, el siempre productivo blog, el que lees casi de madrugada porque mmmta los bloggers son geniales, te enganchan con sus historias, cuando ingresas te sientes como en un mar virtual, de clic en clic llegas a lo inesperado. Por ese camino conociste a los que lees a diario, más que a Verne o a Poe, qué curioso. Allí está uno que narra el peor día de su vida, allá otra que no dice nada relevante pero su manera de narrarlo es genial. Tu cabeza se llena de cosas. ¿Quiénes son esas personas? ¿Cómo son sus rostros? No lo digas en voz alta, esas preguntas no se hacen.

Y dime, después de todo esto, ¿qué has pensado? ¿Ya tienes más ideas que ayer en la cabeza'? ¿Revolucionó tu cerebro con las neuronas siempre adictas de conocimiento? ¿Puedes considerarte un poco más preparado o al menos un poco más razonable? ¿Qué has pensado durante la navegación? ¿Qué pasó por tu cabeza cuando hablaste con fulanito en el msn? ¿Qué pasó cuando supiste el resultado de ese test en el féis? ¡Espera! ¿Qué te ha hecho pensar ese post? Oye… ¿sí estás pensando? o quizás… quizás solamente te lleve el sentido… no me digas que es eso.

¿Por qué te gusta comentar?

Comento cuando lo que leo me llena. Cuando siempre hay una palabra que decir. Me gusta comentar porque es una manera de retroalimentarse en el ya muy trillado mundo cibernético.

¿Crees que son importantes los comentarios?

Por supuesto, siempre es bueno tener lectores, pero es mucho mejor cuando lees la voz de aquellos que te leen. Me alegra mucho que se desaten los pensamientos y, además, se plasmen.

No, no estoy diciendo incoherencias, sólo respondo a las preguntas del premio Comentarista de Oro que me ha otorgado (hace ya muchos días) Peyote. Y la verdad lo posteo hasta ahora porque me puso a pensar. Comentar es una palabra que a lo largo del tiempo se irá degradando. Sin embargo, muchas de las cosas que ustedes han plasmado en este espacio, me hacen darme cuenta que hay gente pensando allá afuera. Que no es ilusión mía. Dijo el buen Bernard Shaw: “Hay pocas personas que piensan más de dos o tres veces al año. Yo he ganado fama internacional por pensar una o dos veces a la semana”. Creo que no Premio-comentarista-de-oro-es lo mismo pensar que ir por la vida diciendo y haciendo sin darnos cuenta.

El premio se otorga a cuatro personas. Yo se lo doy a:

Que tengan una excelente semana.

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